lunes, 5 de mayo de 2008

Hartos de rehab

Uno de los más recientes cultos mitómanos es el que presta atención a las terapias de desintoxicación de algunos descarriados del star system mediático. La propia vida y su deterioro como materia sujeta a inspección pública, que seduce audiencias tanto o más interesadas en los infiernos personales que en el presunto talento de sus protagonistas. Puesto que la pornografía –la exposición total, lo más desnudo más allá del desnudo– es un discurso en alza, tiene su relato paralelo en esta abundancia de falsas caídas, fenómeno agudizado por la capacidad narrativa de los mass media, inencontrable en las artes tradicionales y que ha hecho proliferar la moda de los estilos de vida altamente perjudiciales para el hígado como aspiración vital. La rebeldía como privilegio, como status. Los famosos se permiten con rijab el lujo de una reparación biográfica, fuera del alcance de los mortales. Las adicciones elitistas jalonan una precocidad averiada de artistas, modelos o actorcitos. El alejamiento del ojo público no es vergonzante, sino ocasión de orgullo del propio lifestyle: fiestas locas, bandejas de nieve, piscinas de moët chandon y chicas de pasarela. Detox, rehab… un léxico especializado se incorpora al debate público.

La edad adulta queda en suspenso al acudir a rijab. Lo dice Amy Winehouse: "They tried to make me go to rehab/I said no, no, no./Yes I been black, but when I come back/You wont know, know, know/I ain’t got the time/And if my daddy thinks i´m fine/He’s tried to make me go to rehab/I wont go, go, go". Ser chungo mola. La anorexia no existe en el tercer mundo y siempre hace más mella en las clases altas. Las que no tienen papi que las recoja del suelo tiran para adelante, trabajan de cajeras o de lo que sea. Así que a rijab van las pijas, las que pueden permitírselo.

Por supuesto, las clínicas de rehabilitación –las más famosas son las de Los Angeles– son correctos espacios con parterres, mecedoras de teca y pasillos bien ventilados, celdas glamourosas para santas contemporáneas, lejos del horror de las salas públicas de venopunción para yonkis de baja extracción.

Ahora la atención no se dirige a los implantes de silicona, las rinoplastias, los liftings o las inyecciones de colágeno, sino a otro mejoramiento de orden más espiritual. La sociedad del hartazgo vuelve los ojos al aleccionamiento cristiano de la cruz. Las drogas son malas, pero la experiencia se banaliza al mostrar la rehabilitación de los adictos. Acertado término, pues rehabilitación significa también en términos legales la reintegración de la honra o las dignidades de las que fuimos privados. Britney Spears y Lindsay Lohan nos descubren los aspectos deportivos del vómito.

En la sociedad de clases pacificada la historia de la sangre ya no es la de su derramamiento, sino la de su sustitución. Cambiarse la sangre en Suiza es una actividad de prestigio, un gaje olímpico, privativo de unos pocos. Nace una estética sofisticada, ampulosa, sobre el tema. Steven Meisel retrata a top models ingresando en clínicas de rehabilitación, como antes las retrató sometiéndose a operaciones de estética.

Los fans modifican su experiencia vicaria (las emociones experimentadas a través de las vivencias de otros) y lo sustituyen por un instinto protector, vigilante, y no es raro que berreen reclamando el derecho a la tranquilidad para sus ídolos. Vean si no a este joven histerizado pidiendo que dejen en paz a Britney:


Todo esto son maelstroms de mentirijillas, una manera de banalizar la trasgresión para anularla. Estamos hartos del rollo rijab, de estas penurias artificiales. Lejos queda el encanto luciferino de viajes sólo-de-ida, el ingreso en márgenes irrecuperables de un Chet Baker o una Billie Holiday, el infierno en penumbra de Liza Minelli y Carrie Fisher, o la trinchera mental donde pernocta la alienación lírica de Panero. Siempre nos quedará el rijab fantástico de Mariah Carey, que ha pasado del engorde olímpico -una autodestrucción más heroica porque en la sociedad actual no hay peor ostracismo que el de la grasa- a pin-up neumática y porque ha pasado de ser indie total -las pobres cifras de ventas de sus discos así lo certificaban- a súperventas.

12 comentarios:

Super dijo...

Si no estuviera aún conmocionado por el fan de Britney de maquillaje e iluminación perfectos, ese que no derrama ni una lágrima real y que chilla¿debajo de la sábanas? os diría que cada vez estoy más enganchado a Mildred, pero claro, de momento solo puedo decir DEJAD EN PAZ A BRITNEY!! SE HA MUERTO SU TÍA SABES??

CULOZ dijo...

La Lohan está en esa foto para hacerle la broma de la polla en la boca.

Millana dijo...

Reconozco que entro a blogs como
http://perezhilton.com/ y http://starletsroyalty.blogspot.com/
para ver que llevan puesto los selebritis cuando el fotografo hijodeputa les pilla con la peor cara de vicio y decadencia a las 7 de la mañana. Y también me encanta cuando en la revista Cuore pillan a las vips con celulitis de anorexica, rodillas hinchadas y cara de vómito reciente.
Es fascinante, y pienso que si Chet Baker fuera de este tiempo, en vez de ser narrado por el pesado de Cortazar acaparía todas estas revistas y webs como un Pete Doherthy pero en mas guapo.

Te doy la razón en que la edad adulta queda en suspenso al acudir a rijab, pero yo lo extendería a todo, el morbo indisimulado por estos temas y la adoración y defensa de los fans hacia sus idolos no por sus logros sino por lo que tiene de humanos y frágiles e identificables es una señal de eso, de un gran patio de colegio que ya lo ocupa todo y de una sociedad infantilizada y supersuperjuvenil.
Y la droga es guay, te aporta coolismo, intensidad y rebeldía juvenil y tener dinero de nacimiento es mas guay aún, si no no se explica como Paris Hilton despierta tantas simpatías mundiales y si se pone a diseñar ropa toda la medium class va en tropel a comprarla.
Ahora pienso en Tamara Falcó que tambien ha sacado una linea de ropa y ya se la quitan de las manos, pero ella no se droga solo estampa sus coches contra los Starbucks.

Clovis dijo...

¿Cómo? ¿He leído Cortázar? La próxima vez que menciones a ese tipo te lavaré la boca con jabón.

Millana dijo...

Dejare de mencionarle cuando tu dejes de citar a Walter Benjamin.

Anonymous dijo...

Ansioso me hallo porque el dia que Ashley y Mary-Kate le den al crack, la imparable pandemia juvenil como poco va a poner a Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU

El comisario político dijo...

Primero, la necesaria vindicación del mono de Rodchenko. Y ahora este análisis del rijab y la prensa del corazón sangrante como terreno simbólico de la lucha de clases. Lanzo desde ahora mismo mis libros de Lipovetsky a la basura (que es donde deberían estar desde hace mucho tiempo) y los sustituyo por sus OO.CC., Clovis.

¿Qué opinión, por cierto, le merece Amy Winehouse, cuyo apellido ya parecía condenarla a una vida de paraísos artificiales? Yo es que considero que a esta señora, sólo por haber revivalizado el peinado bee-hive, ya hay que tenerla en cuenta. Y eso que sus tatuajes de marinero británico dan verdadero repelús...

Anonymous dijo...

WineHouse es tan superheroine que no puede con la cocaina: su preferida es la marihuana.
El casarla también con un convicto hace al todo un producto de lo más rehab.

Clovis dijo...

Camarada Andropov, gracias por sus elogiosas palabras. Lipovetsky hace sociología y es un adicto al anglicismo, aunque su tratado de la moda es estimable. No estoy seguro de poder sustituirle como pensador de cámara.

A estas alturas no voy a decir nada nuevo de Amy Winehouse, aprecio sus canciones a pesar de su facilidad. Al menos tiene los brazos para algo más que agitar pompones en la línea de banda.

Amfortas dijo...

Estoy convencido que si a Elvis y a los Beattles los hubieran gaseado convenientemente, la degeneración histérica del mundo Fan habría sido una anécdota. PEro ahora vienen los lodos de la estupidez y el infantilismo crónico. Es cool usar drogotas sin existe una red qeu nos salva. Whitney Houston da un asquito que los fans ni se reconocen, en ella está la crudeza de la vida con la propia muerte asomando por la esquina. Lo mismo que Billy Holliday, pero en tono menor la primera. Lo que no soportan estos mierdecillitas es la aplastante e incontrovertible realidad de la muerte. En este paraíso perdido sin Milton viven en esa cosa de mundo virtual.
Es la siempre historia de negar la muerte...Viva Millán Astray¡¡¡¡¡

Millana dijo...

Por fin se menciona a nuestro Faro de Alejandría.
Besos.

Clovis dijo...

"Lo que no soportan estos mierdecillitas es la aplastante e incontrovertible realidad de la muerte. En este paraíso perdido sin Milton viven en esa cosa de mundo virtual.
Es la siempre historia de negar la muerte...Viva Millán Astray¡¡¡¡¡"

Qué grande, Amfortas, cuán lejos has llegado aquí, con tan poco. Eso es el gran timo de Occidente, la desaparicíón de la muerte, renegar de ella, hacer como si no la hubiera. Una cultura que está en términos tan pobres con la muerte desaparecerá de la historia sin dejar rastro. El miedo a la muerte ha engendrado toda esta mierda, sí. Y qué poco se ha entendido el exabrupto de Millán Astray...

Un abrazo.