viernes, 30 de mayo de 2008

Elogio de Pompidou

No queremos dejar pasar el mes de mayo sin sumarnos a la efeméride, al emocionado recuerdo del mayo francés del 68, esa avasalladora revolución que aún hoy sigue inflamando los corazones de los 'indesmayables' progresistas. Luego se supo que debajo de los adoquines no estaba la playa, sino el escaño europeo de Daniel Cohn-Bendit. Hoy se levantan monumentos a la barricada junto al escaparate de Cartier, con eso está dicho todo. Quizá para hacerse una idea de lo que fue aquello (lo cual sirve también para dar la razón a Norman Mailer cuando dijo que la persona más tonta que había conocido era Godard... y quizá también por añadidura el más tonto de los suizos pro-chinos) sea útil revisar La Chinoise, por cuyo metraje discurren una cantidad insólita de pijos jugando a guardias rojos y niñas monas haciendo mohínes cargantes. ¡Y esos eran los que iban a hacer la revolución!

Se dice que Samuel Beckett, durante los acontecimientos de mayo, se topó con Fernando Arrabal, que estaba construyendo una barricada en el Barrio Latino. «¿Qué hace usted ahí, señor Arrabal?» preguntó Beckett. «Estoy haciendo la revolución, señor Beckett. Echándole un poco de imaginación para intentar cambiar el mundo». Beckett sonrió y dijo «Pero qué dice usted, hombre de Dios. Dentro de cinco años todos estos jóvenes que le rodean se habrán hecho notarios». Y pretendían que los obreros acompañaran en la aventura a aquellas criaturas.

Sólo un idiota como Sarkozy ha podido conferir cierto prestigio a ese prolongado disturbio afirmando que ahí está el origen de todos los males, que él estaba de parte de la moral y que iba a enterrar el 68, denostando aquello de lo que proviene su actualidad, la revuelta que hizo posible el mundo de hoy y la sociedad que se hace representar por él. Un converso como André Glucksmann se lo ha dicho bien clarito a Nicolás: «Lo mejor y que no debes olvidar fue la emergencia de un espíritu anti totalitario, la contestación del comunismo y los crápulas stalinistas, el comienzo del fin del Partido. A mi modo de ver, el mejor heredero político de la franqueza brutal de Mayo 68 eres tú, Nicolas Sarkozy». Ya lo creo que sí.

Esa franqueza brutal ya se había apoderado de la voz de la gauche divine mucho antes. Michel Chemin, un periodista de Libération implicado en los acontecimientos de mayo llegó a decir que había que «preguntarse si la clase obrera existe de verdad. Ya en aquella época tenía mis dudas, aunque hacía como si me lo creyera. ¡Pero es una estafa suponer que una clase ostenta un poder casi mágico, capaz de transformar la sociedad». ¡Ojo!, palabras dignas de un neo-con. Serge July, director de Libération hasta 2006, y ex–maoísta de Gauche Prolétarienne, celebra la desaparición de los arcaísmos de la izquierda: «El izquierdismo francés jugó un papel formidablemente positivo. Permitió llegar hasta el final, acabar con todas las ideologías de vanguardia». Tela marinera.

Y es que el 68 eliminó las últimas barreras culturales para hacer el capitalismo socialmente deseable, haciendo que funcionara mejor. En los 70 se abandonó la jerarquización fordista del trabajo, sustituida por una organización horizontal en red que primaba la iniciativa del trabajador y su autonomía, inspirándose en el discurso izquierdista de la autogestión obrera, que paso a convertirse en un leitmotiv capitalista. El feo socialismo seguía encastillado en la burocracia y la jerarquía administrativa, aspectos conservadores frente al revolucionario capitalismo digital, tan atractivo. La denuncia artística del situacionismo, con su crítica de la vida dedicada a la fábrica y la alienación cotidiana, facilitó la flexibilidad laboral y la temporalidad de los contratos, más ese desenfado poetizado por la publicidad. Todo ello ha sido muy bien analizado por Luc Boltanski y Eve Chiapello en El nuevo espíritu del capitalismo. Además, la retórica de la liberación sexual está presente y forma parte del entramado ideológico de las sociedades de consumo. Lo que se materializó, por tanto, es un nuevo espíritu del capitalismo, desde entonces menos contestado por su permisividad de costumbres. Fue ahí donde empezó el viraje hacia el liberalismo, sustituyendo una dominación por otra. El obrerismo histórico fue erosionado por la izquierda y la clase trabajadora, acusada de aburguesamiento y vista, desde Marcuse, como sostenedora del orden capitalista merced a su supuesta integración, fue abandonada definitivamente a su suerte. Puesto que no es el estatus social lo que estructura las diferencias sino la biología (ser joven, mujer o inmigrante, como en la mejor tradición del izquierdismo americano) la clase obrera desde entonces no ha hecho otra cosa que arrojarse en brazos del lepenismo. Normal. La exaltación de la juventud, una categoría invisible hasta entonces en el panorama social (y en consecuencia celebrada hoy hasta la extenuación por la publicidad), del individualismo, la liberación de las costumbres que ha hecho aceptable la dominación económica en las democracias burguesas... se lo debemos a mayo de 68. No tiene sentido, hoy, el tono elegíaco empleado por la izquierda para recordar aquellos días.

Hoy, cuando sesudos analistas se afanan en destripar aquellos acontecimientos desde el ofuscamiento, la trivialidad o la autobiografía, veo que tiende a pasar desapercibida la figura de Pompidou, el único revolucionario del 68, a la sazón Primer Ministro de Francia, y voy a explicar por qué.

Mi primera toma de contacto con el personaje se produjo hace años durante el visionado de Grands soirs et petit matins, el documental de William Klein que narraba los acontecimientos de mayo. En un momento del tedioso metraje aparecía Pompidou, en una intervención televisada, con una cara de terrible aburrimiento que contrastaba con el alboroto sobreexcitado mostrado hasta ese momento. Pompidou hablaba de una manifestación estudiantil, sin que acertara a recordar con claridad quién la había convocado. Pero es que a continuación anunciaba la dimisión del ministro de Educación, renuncia que había aceptado al regresar de Afganistán. Pompidou no se aclaraba si quien había regresado de Afganistán era el ministro o él mismo. Todo esto en medio del presunto hundimiento del capitalismo. Alucinante.

Contaba José Luis de Vilallonga en sus Memorias que durante las revueltas de mayo sostuvo una entrevista con Pompidou, aquel viejo maestro de escuela amante de la literatura y el arte moderno metido a política y un humanista que puso de moda la cultura, algo en lo que todos le imitan. De Gaulle había escapado a Alemania para reunirse con el general Massu solicitándole que entrara en Francia al frente de sus tropas para consolidar su poder. Mientras el nerviosismo en huida de De Gaulle hablaba de la “empresa totalitaria comunista”, preso de arcaísmos políticos y de un lenguaje superado por la historia, y declaraba que todo era una maniobra de Moscú, Pompidou se divertía viéndolo como un asustado Luis XVI. Así hablaba a Vilallonga en medio de la refriega estudiantil: «Si ganan ellos el mundo de mañana podría ser muy diferente. Pero no ganarán.» Interrogado por las causas que le llevaban a decir tal cosa, añadía: «Porque el mundo del trabajo no les seguirá. “A los jóvenes”, me dicen constantemente los sindicalistas con los que trato de poner fin a todo esto, “no hay que tomárselos nunca en serio”. Yo no estoy muy de acuerdo con esta premisa, pero los obreros no bajarán nunca a la calle para aliarse con unos chicos que por la mañana queman los coches de sus propios padres y que a la hora de almorzar vuelven a casa para sentarse a la mesa familiar. El mundo obrero no entiende de frivolidades y nunca dará su apoyo a unos muchachos que no saben lo que significa vivir de un salario. Además, ¿qué es lo que piden esos universitarios desde lo alto de sus barricadas? Piden algo que nadie les puede dar. Piden que la vida deje de ser tan aburrida.» Y sigue: «Es una suerte que De Gaulle haya huido a Alemania porque de haberse quedado en París habría sacado los tanques a la calle y esta algarada de visionarios podría haber acabado en una revolución de verdad, con sangre y muertes». Vilallonga concluye su relato de la entrevista e interroga a Pompidou sobre cuándo acabará todo esto: «En cuanto se cabreen de verdad las amas de casa», dijo como si fuera obvio. Qué grande.

Todavía no se ha superado este análisis. Pompidou fue mucho más lejos que nadie entonces: cuestionó a De Gaulle, disolvió la Asamblea Nacional y convocó elecciones, algo que se consideró suicida pero que conllevó una derrota histórica de la izquierda. De Gaulle lo sustituiría como Primer Ministro por haberle cuestionado, pero un año después se vería obligado a dimitir y Pompidou sería elegido presidente de la República, liquidando lo poco que quedaba en pie del gaullismo. Con él comenzaría la modernización económica y la ruptura con el clasicismo de Hausmann representada por la construcción la Torre Montparnasse: el estilo pompidoliano, esa manera de incorporar adefesios modernos en una fisonomía urbana clasicista tan replicada por la arquitectura moderna. Y a él se debe la construcción del Centro Georges Pompidou, donde se han llegado a proyectar los aullidos cinematográficos de Debord. De la clase obrera nunca más se supo.

Pompidou no se puso nunca nervioso, y su visión tuvo más alcance que ninguna. Nadie fue más lejos. Fue un humanista pragmático, pero quizá el primer teórico a la inversa de la izquierda. De la de verdad, claro.

44 comentarios:

r dijo...

Pasolini ya decía que los verdaderos revolucionarios en el 68 eran los mismos policías que se encargaban de disolver las manadas de revolucionarios a tiempo parcial y pijos con pasamontañas. "Porque los policías son hijos de pobres”. Entonces ya tenía claro que todo aquello era una revolución neocapitalista. Me ha gustado el artículo y me flipa el blog!!

Dos cosas:
1. Godard es un esteta necesario.
2. Torre Montparnasse es una gran mierda.

Nelo dijo...

mms. esto no lo pude terminar. vamos de una palabra a otra y nunca llega el seismo.

1977 dijo...

Menos mal que no he visto La Chinoise. Por lo que he oído y leído de ella si la viese fijo que desarrollaría un tumor psicosomático en plan Cromosoma 3. O eso o me iría a Francia a matar al muy hijo de puta de Godard.

Ctrl-manzanita dijo...

Bravo!

Clovis dijo...

R:
desconocía la anécdota de Pasolini, otro que sabía lo que decía. Gracias por su educado comentario, da gusto tener lectores. Más de acuerdo con 2. que con 1.

El Nabo:
en efecto, a ver cuándo llega el seísmo.

Culoz:
tienes que ver LA CHINOISE, sólo por matar a Godard merecería la pena.

Supermoderno:
eres el más grande!

Mahmud Ahmadinejad dijo...

¡As-Salāmu `Alaykuma!

1. La frase de Pasolini que citáis no es del todo correcta. No dijo que fueran "revolucionarios", sino que él estaba con los policías porque eran de extracción obrera, mientras que los estudiantes eran, en su mayor parte, burgueses. No era una boutade de Pasolini -que no era un marxista muy ortodoxo, pero desde luego sí muy apreciable-, que hacía descansar su opinión, con toda seguridad, en el célebre pasaje de Marx sobre la ideología: "no lo saben, pero lo hacen." La bohemia actúa, conscientemente o no, como punta de lanza del capital (¡contemplad su papel en los procesos de gentrificación!). En lo tocante a las costumbres, como las vanguardias históricas artísticas, su análisis errado de cabo a rabo hace que en vez de destruir el marco de relaciones, en realidad lo amplíen y hagan aceptable lo que antes no lo era: ya sea presentar un grifo como obra de arte o irse a un club de swingers. Lo esencial, que son las relaciones capitalistas, permanece inalterado; peor aún: con esa apertura le entregan nuevos espacios a colonizar.
Por cierto, exactamente lo mismo sobre policías y estudiantes dijo François Truffaut, razón por la cual se peleó con...

2. Jean-Luc Godard. Sin riesgo a equivocarnos, el cineasta más sobrevalorado de Europa. La Chinoise se ha convertido en una autoparodia involuntaria, ejemplo paradigmático del género.

3. Hay que arremeter necesariamente contra Debord y los situacionistas, prosituacionistas y demás grupitos, sectas y filosectas de iluminados, utopistas y profetas pseudorománticos pseudorevolucionarios que, por desgracia, parece que vuelven a cada convulsión social. Y la que viene no es excepción: ¡hasta Toni Negri ha vuelto!

En cuanto a su entrada, estimado amigo Clovis, cuenta de nuevo con la aprobación de Teherán.

Que vivan ustedes una larga vida, ins'allah.

Nelo dijo...

y éste qué le pasa con las autopistas? más grandes si acaso deberían ser, pero no..

Juan dijo...

Clovis, magnífica entrada. Qué placer leerte.
Y, claro, no había libertad bajo los adoquines, ya lo sabemos, y tampoco se ha conseguido desterrar el aburrimiento de la vida, esa condena burguesa por no tener que afrontar nunca más el principio de realidad.
Eso sí, ahora se nos rebota y vuelve en forma de mil monstruos de los que no queremos saber origen, y que sin embargo no podemos evitar. En el fondo, agujero oscuro, tenebroso, con "algo" dentro. Ya no nos aburrimos.

Un placer leerte, repito, y saludarte, amigo,

Juan

Anonymous dijo...

No sé cómo ni de qué manera pero en estos tiempos de pensiero debole e hipermodernidad (etapa de la historia caracterizada por la superación estructural y enfermiza de la postmodernidad) que nos tocan vivir (padecer), florece como nunca una extraña especie nueva de Doctores en Izquierdismo, caracterizada por una antropófaga y sabelotódica "crítica total", esencialmente paradójica y destructiva, que se jacta de su epidérmica y corrosiva visión de la realidad por otra parte aburrida y estéril (sí, ya sé que los adjetivos "me se" vienen siempre de dos en dos, qué se le va a hacer...).

Tal vez algunas nostalgias caducas por parte de algunos de los que lo vivieron, y la adocenada visión parlanchina, bloguera y burguesa de los que nos pasamos la vida tocándonos las teclas por otra, lo hayan tergiversado todo... algunos por lo menos hicieron barricadas, y sobre todo, se lo pasaron bien. No sé de qué manera se ha llegado a poner de moda en algunos de los análisis actuales (histéricos casi siempre por otra parte) la visión que aparece reflejada en "blogmildred", pero desde luego me hace pensar en que algo estamos haciendo mal, sobre todo cuando determinadas opiniones paraizquierdistas como las que acabo de leer rozan la periferia de las vanguardias fascistas.

No sé qué tipo de tonterías nos queremos demostrar a nosotros mismos o a los que nos rodean, o qué tipo de provocación te piensas que estás generando a tu alrededor haciendo elogios de Pompidou pero.. vamos a dejar de perder el tiempo ¿no?

¡Socialismo o barbarie! o, como rezaba aquella pintada, "plutôt la vie!"

dewinter dijo...

Yo por un escaño en el parlamento europeo también hago una revolución. Además soy muy fotogénico y tengo ropa más que adecuada para aparecer en futuras exposiciones y/o documentales.

Me ha gustado tu artículo, como siempre.

Clovis dijo...

"algunos por lo menos hicieron barricadas, y sobre todo, se lo pasaron bien"

Ahhh, bueno, vaaaaale, se trataba de pasárselo bien, cuánta vergüenza siento por mi miopía mental, por no haber sabido ver un poco más lejos. Esto trata de la fiesta, Lenin no tiene que ver.

Y encarezco el rielar gemelo de tu adjetivación cordial, amigo.

Ojalá estuvieran de moda estos tipos de análisis, desde luego ni en El País, ni en lo de Escolar ni en Libertad Digital dicen nada parecido.

Desde luego que algo estamos haciendo mal si la movida esa del 68 -un movimiento neocapitalista- es el clímax de la izquierda revolucionaria. No hay más que ver dónde han acabado sus cabecillas: neocons, neoliberales o verdes descafeinados que apoyan el militarismo americano. Y no pongo en duda de que hubiera gente válida, eh. Mi aprecio por Pompidou no es ninguna provocación, supongo que en la izquierda guay es costumbre la lectura entre líneas y el rollito cínico, a mí sencillamente Pompidou me cae muy bien y le admiro. No veo de qué manera se puede hacer una revolución en nombre del yo cuando se trata de todo lo contrario, de la disolución del sujeto.

Corre a repartir certificados de izquierda legítima y esas otras cédulas de fascismo a aquello que no te guste. Con eso ya hemos conjurado la bicha, ya hemos apelado al exorcismo democrático. Fascista, fascista, fascista... dice el mantra.

Ya lo dijo Fidel Castro en el 68 a cuenta de lo de Praga: el socialismo es más importante que el derecho a llevar el pelo largo. Otro fascista.

Clovis dijo...

Claro que sí, Dewinter, te vislumbro prefectamente con tu abrigo británico de El Ganso bajando del coche oficial al pie del parlamento de Bruselas, con la mirada encendida que confiere el tribunado de la plebe, con esas gafas deslumbrantes y esa sonrisa salina.

Clovis dijo...

Mahmud, eres el nuevo Mijail Suslov, cada día eres más lúcido. Estoy contigo, hasta Teherán si hace falta.

Clovis dijo...

Qué maravillosa sorpresa, Juan. Aciertas al enunciar el origen de nuestros males. El principio de realidad, claro...

Un placer que nos leas. Fuerte abrazo.

Anonymous dijo...

¿Por qué dicen lo mismo en el fondo El País, Público, Libertad Digital y Mildred? Porque ninguno de ellos se sale de la reinterpretación dominante de Mayo desde hace por lo menos 3 décadas, que consiste en: 1) asimilar Mayo del 68 a un movimiento de la juventud deseosa de liberación sexual, individualismo y nuevas maneras de vivir (más "permisivas"); 2) asimilar la naturaleza del movimiento al devenir posterior de sus portavoces más conocidos (Cohn-Bendit, Glucksmann, July, etc.). Si Houellebecq plantea hoy que el 68 disolvió todas las estructuras (familiares, morales, escolares) que se oponían a la renovación del capitalismo (digital, posfordista, etc.), lo hace subido encima de varias décadas de una reescritura mediática de la historia que ha implicado: borrar u olvidar (según sea uno más cínico o simplemente tonto) que Mayo del 68 fue la huelga general más importante que nunca ha habido en Francia; borrar y olvidar (idem) que fue un movimiento anónimo y colectivo donde participaron millones de personas en pie de igualdad; creer que las trayectorias posteriores de un puñado de los portavoces de Mayo (que monopolizan la palabra desde hace años en el espacio mediático de la conmemoración) prueban retroactivamente lo que fue aquel movimiento, etc. ¿Se puede coger a contrapié esta lectura (en singular, porque es exactamente la misma desde Público a Libertad Digital, pasando por Mildred)? Ya se sabe que sólo escuchamos lo que queremos escuchar y que "si los hechos no me encajan, pues peor para los hechos", pero se le pueden pedir eso, hechos. Hechos que en el 68 prueben que se trataba de un movimiento individualista de liberación de costumbres. Hay muchos hechos que prueban lo contrario, esto es, que fue un movimiento de redescubrimiento de lo colectivo, de lo común, del otro (el intercambio de palabras, de informaciones, de productos, de ideas, de cuidados, de servicios, de trabajo, de herramientas, de locales y de tiempo). La privatización contemporánea de la existencia no nace del 68, sino precisamete de su derrota. Pero saldrán con lo mismo: no sé qué pintada ("gozad sin trabas" es la preferida de Sarkozy), no sé qué anécdota (que todo empieza un día en el que los chicos de Nanterre tratan de invadir los dormitarios de las chicas, jojo). Poca cosa pueden decir y a buen entendedor...

Clovis dijo...

¿Leíste PÚBLICO el 18 de mayo? Se ve que no, porque decía lo mismo que tú. No confundir la huelga obrera con el cachondeo de la Sorbona, por favor.

Y adelante, estás tardando en enumerar esos hechos que demuestran que mayo del 68 fue la revolución más importante del siglo XX. Llegadas las vacaciones escolares, los niños marcharon a vacacionar y el disturbio se acabó. Supongo que habrían preferido que los obreros se dejaran matar un poquito para que los situs gozaran más.

¿Redescubrimiento del otro, de lo colectivo? Todavía hay quien se lo cree.

Nelo dijo...

je!

estanli cuvric dijo...

Godard sólo fue sobrevalorado por los hijos de la petulancia. Godar, era -es- un camionero, un Ramiro Lapiedra nacido en el momento adecuado, y así sólo el valor de los transportistas, que no vieron su obra, sería legítimo.

La mejor definición del Jran Godard está AQUÍ

Vale.

Anonymous dijo...

No sé si en las escuelillas de estalinismo posmoderno (a pensión completa para las clases medias-altas) os enseñan a razonar o sólo a jalear a Chávez agitando la bufanda desde lejos, pero la carga de la prueba la tiene quien acusa, en este caso tu, no yo. Explica entonces porqué Mayo del 68 fue un movimiento juvenil, individualista y de liberación de las costumbres.

Tus comentarios sobre el 68 están a la altura de Público, ya te digo que sí: http://www.publico.es/119838/barricada/68/chollo#comentarios

Por lo visto a través del documental de Klein ya lo sabes todo sobre el "cachondeo" de la Sorbona, pero ¿a que sabes menos o nada sobre la huelga obrera, charlatán? ¡Y no vale mirar algo rápido en google!

Millana dijo...

Querido anónimo, eres apasionado y eso me gusta. Pero te pido que tengas en cuenta que esta entrada no es un tratado universal sobre el mayo frances, eso lo encontraras en la wiki o en algunas enciclopedias de confianza, de esas de esas de escasa tendenciosidad.
No des por sentado que no se tiene en cuenta la huelga obrera solo porque no se mencione,(es que estamos hablando de otra cosa), sería presuponer mucho y achacarlo, dar por sentado cosas y reprocharlas, algo exento de justicia, no crees?

dewinter dijo...

Clovis, todos sabemos que los que se hicieron notar más fueron los que no tenían nada que perder, y ahí los tenemos. Pero también es cierta la existencia de anónimos que en una situación menos privilegiada creyeron que podían formar parte de lo que ocurría, teniendo mucho más que perder ante un fracaso. Hay que hacerles justicia también.
Anónimo/a, al decir que "la privatización contemporánea de la existencia no nace del 68, sino de su derrota",¿estás afirmando que si París hubiese sido un éxito, el resultado (o el comienzo) se hubiese expandido a otros países? Pero eso no lo sabemos...¿No estaríamos hablando de una idealización?

Clovis dijo...

Por mi parte concluyo el debate, has entrado insultando y terminas de la misma manera. No sé a cuento de qué viene lo de las clases medias-altas, sobre este aspecto no tienes argumentos para opinar, puesto que lo desconoces todo.

Te faltaba, claro, sumar el estalinismo al fascismo para seguir con el léxico de la abominación, del consenso sobre el mal, tal como hacen las lumbreras liberales que custodian la democracia. Otro como Glucksmann. Y aquí nadie ha mencionado a Chávez. El 68 te ha calado hondo. Te envidio -más que te compadezco- por ello.

Sobre las huelgas obreras sé lo que un viejo militante del PCE (ML), preso en las cárceles franquistas y que estuvo en Francia organizando células, me contó.

Ahora puedes seguir poniendo aquí tus topicazos por escrito, poniendo etiquetas, prejuzgando y sentando cátedra, oh tú, creyente. Te has aprendido al dedillo la vulgata progre. Con gente tan inofensiva como tú todo seguirá a salvo.

Anonymous dijo...

Cuanta tinta echas, Clovis.

Recapitulo: Clovis afirma que Mayo del 68 fue un movimiento juvenil, individualista y de liberación de costumbres que modernizó el capitalismo.

Lo mismo que dicen Vicente Verdú y Sarkozy, aunque sus conclusiones a partir de ello sean distintas.

¿Cuál es la prueba? Lo que hoy dicen-hacen Glucksmann, Cohn-Bendit, July... Es decir, lo que los renegados de Mayo del 68 opinan hoy sobre el 68 ¡es la verdad del 68!

¿Es grave la cosa? Hombre, según pensemos que tiene más o menos importancia colaborar con el ruido dominante -la mentira repetida de Goebbles, pero a lo bestia- en ocultar y tergiversar la naturaleza profunda de un acontecimiento político en el que todavía se pueden buscar recursos para pensar críticamente el presente.

Llama la atención esta conjura de Glucksmann, Sarkozy, Ramoneda, Clovis and co. ¿Qué se quiere exorcizar desde tantos sitios distintos? Por decirlo con Badiou, un movimiento que inventa y propone políticas de emancipación a distancia del Estado, una crítica de cualquier dispositivo de representación (sea el sindicato, el partido o los intelectuales los que hablan por nosotros) y la invención de prácticas de autonomía (individual y colectiva) y comunicación directa.

Es decir, Mayo plantea A LA VEZ la cuestión de la libertad (autonomía, creación) y la cuestión de la igualdad (el nosotros, lo común, lo colectivo).

Quienes hablan banalmente sobre el carácter poético, liberal y/ libertario de la revuelta, desde Jean-François Revel a Savater, ¿qué quieren borrar y olvidar? Que la cuestión de la igualdad (la igualdad de las inteligencias, la igualdad de las capacidades para pensar y decidir como base para una nueva "comunidad") está en el centro de Mayo del 68. Es la misma operación que se desarrolla con Orwell o Castoriadis o Hannah Arendt: se les "recupera" como críticos de la burocracia soviética, pero NUNCA como críticos del capitalismo occidental. El capitalismo hoy nos da "libertad" a costa de la igualdad (hay que pisar al otro para conseguirla).

¿Y qué no le perdonan al 68 ("espontaneísmo pequeño burgués", "desorganización y cachondeo") los estalinistas posmodernos que sueñan a distancia con la RDA como paradigma político? La crítica despiadada de la forma-partido y sus implicaciones: jerarquía y división dirigentes/ejecutantes, estatismo, centralismo, etc.

Si se leen de verdad las 700 páginas de Boltanski y Chiapello en lugar de citar de oídas, ¿qué se encuentra? Precisamente una consideración del 68 como (quizá) último momento histórico donde crítica social y crítica artista fueron de la mano. Lo que pasabe en las fábricas y lo que pasaba en la calle o las universidades ocupadas no fue absolutamente distinto como Clovis y su informador PCML creen. Entre otras cosas, porque ante el secuestro del movimiento obrero por la CGT y el PCK, muchos proletarios se mezclaron con estudiantes y trabajadores intelectuales en las calles y los comités de acción.

Por todo eso creo que en Mayo hay herramientas para pensar el presente e inventar nuevas formas de politización más allá del simple reclamo identitario o corporativo. Por eso me ponen malo las simplificaciones seudo-chistosas de los radicalillos de teclado tipo Clovis.

Nelo dijo...

q te calles anónimo de peste -.-

anónimo afrutado dijo...

yo leí que decía algo de NUNCA. a ver si es consecuente.

Ismael Serrano dijo...

Queda lejos aquel mayo queda lejos San Denís qué lejos queda Jean-Paul Sartre muy lejos aquel parís.

- oh papá, de mayor quiero ser revolucionario.
- pues pon la lavadora, ale.

Anonymous dijo...

Jeje, qué nerviosos se ponen enseguida los enfants terribles cuando alguien les zarandea un poquito las inercias autocomplacientes del chiringuito...

¡A cocerse en la propia salsa!

Nelo dijo...

cagon la leche. pero tú no sabes hablar normal? ah, q estás ESCRIBIENDO. ohh, ohhh, ohhh lé.

Millana dijo...

Anonimo, la tinta la echas tu y eres generoso.
No hace falta que recapitules ni que hagas resúmenes tendenciosos(colaborar con el ruido dominante,ocultar y tergiversar la naturaleza profunda de un acontecimiento político,exorcizar nosequé,hablan banalmente sobre el carácter poético, estalinistas postmodernos, citar de oidas, simplificaciones seudo-chistosas de los radicalillos de teclado, etc)

A los lectores de Mildred se les presupone lectores y de Mildred, puden sacar sus conclusiones sin tus apuntes.

Aunque reconozco que ha sido un buen ejercicio de cortinadehumismo y un buen ejemplo de cómo se conversa de politica hoy en día, sin escuchar al otro, sin conversar. Y con bastante mala fé.

dewinter dijo...

Olé!

Endogámico dijo...

Esto parece el pegamín.

Millana dijo...

¡Retira eso!

matador dijo...

en guardia!

Nelo dijo...

esq es fort eh? dice, cuánta tinta echas, y luego ese tocho. qué fort, redeu qué fort..

Mahmud Ahmadinejad dijo...

Desconocía vuestra actividad conspirativa con Glucksmann, Sarkozy y Ramoneda. Como conspiración resulta origina por su mezclal, sin duda. ¿Dónde os reunís? Igual me paso un día de éstos a saludar. Si Badiou dice que hay que inventar un movimiento que no sea ni sindical ni un partido político, por favor qué nos diga qué forma debe adoptar ese movimiento. Quizás si nos psicoanalizamos todos lo encontramos. ¿Orwell, Castoriadis y Hannah Arendt en el mismo saco? Por la madre de Dios y del amor bendito. ¿Qué es un estalinista posmoderno? ¿Se pueden juntar ambos términos?

Natacha dijo...

Viva Mildred!

Juan dijo...

Me uno a natacha: ¡viva Mildred! Y los trolls... también son necesarios. Y si encima son trolls cultos, pues mejor.
Añado a Pompidou, la bipolaridad de la escuela de Franckfurt: el optimismo de Marcuse y la timidez de Adorno ante la estudiante en cueros.
Y también, para más pedantería, el libro de Deleuze inspirado en Alicia, Lógica del Sentido. Ala.

LOUIS DE FUNES dijo...

"Anónimo", te sientes tan vinculado al grupo "revolucionario" que no tienes ni nombre propio (¿Forma esto parte del principio de la revolución Internetsiana que nos levantará a todos contra las fuerzas del mal?)
A usted le ponen malo "las simplificaciones seudo-chistosas de los radicalillos de teclado tipo Clovis" pero a mí me parece aburridísimo lo que escribe usted.
Dado que usted llama "charlatán" al que da su opinión, yo a ti te llamo "charlatán".
... has tenido un mal día? ...te sobra el tiempo para redactar parrafadas enormes con un chorreo pseudo-filosófico manido que atufa?
Permítame que le diga que es usted un mal educado, y que se puede opinar lo que se quiera sin caer en el insulto fácil.
Ahora parece que lo que mola es imitar a Risto.
Aunque pensándolo bien también se considera fascista al que insulta a Pilar Barden.

Con eso no digo ni que esté en contra ni a favor de lo que usted dice, pero las formas son las formas.
Cordiales saludos.

dewinter dijo...

Hombre, depende de donde provenga el insulto hacia Pilar Bardém y el porqué..."Titiriteros" eran llamados algunos actores y directores durante el franquismo, marginados del ámbito artístico "serio" y sustituidos por la copla y el toreo a través de la propaganda.
Que se haya rescatado ese "insulto", pues da un poco que pensar...

Nelo dijo...

sí claro, es un troll de culto.

El Gitano dijo...

De todo esto me quedo con la revolución a golpe de bajo o lucha armada con drippings pollockianos, o mejor, un bajo que lanzara drippings a ritmo de drum'n bass. Eso sí que molaría mazo.

El articulo muy bueno. Comprendo la admiración de Clovis por la sagacidad de Pompidou.

Y ahora tendré que ver la Chinoise, que remedio.

MARY GUITAR dijo...

Clovis, me fué un honor conocerle ayer e intercambiar también direcciones de blogs...
Espero que se pasee mas por mi blog cuando guste, será siempre muy bienvenido...
Aparte, quiero darle la enhorabuena por este manifiesto bloggeristico...es magnifico e impresionante!
Volveré!
Besos

Javier dijo...

Me uno a Louis de Funes y, sin entrar en el fondo y quedándome en las formas (o no)... Me parece irónico señalar y alabar "la invención de prácticas de comunicación directa" y "la cuestión de la igualdad de las inteligencias" y luego incurrir a la que se tercia en la expresión descalificatoria, a poco que a uno le hieren el orgullo o le llevan la contraria. Y me temo que el anonimato propiciado por internet no hace más que auspiciar este tipo de malos modos que vician la sana discusión de ideas. Porque si hablamos de inventar prácticas de comunicación directa, me parece que internet se lleva la palma (no sé si el 68 tendría algo que ver, sospecho que no). Pero por favor, señores anónimos y pseudónimos, mantengan los buenos modos, JODER ;)

Para terminar de sumirme en el ostracismo, yo encuentro más variedad en El País de la todos señalan, qué le voy a hacer si soy masa asimilada.
http://www.elpais.com/diario/babelia/?d_date=20080419

Amfortas dijo...

No hay más que ver el triunfo de Mayo del 68, a los hijos de los obreros nos ponen una corbata y nos volvemos gilipollas: votamos derecha o lo que es peor PSOE