miércoles, 12 de marzo de 2008

Bajarse del coche

Hoy vamos a ponernos un poco orteguianos y a dar una alarmada voz, un alarido arcano, ante el penoso espectáculo de las masas en rebeldía y sus consecuencias. La democracia trajo consigo un montón de delitos contra el buen gusto. No vamos a hablar de las colas kilométricas que se forman para ver la exposición de Modigliani, colas alimentadas de gente ignorante que se complace delante de vagas formas antropomórficas que no entienden, sin entrar ya en la asombrosa mediocridad de este pintor. Pero como esto no es un post sobre Modigliani, vamos a lo nuestro, a la denuncia misoneísta.

Es de lamentar la desaparición de carruajes elegantes como calesas, landós y simones, en beneficio de los automóviles, otra novedad introducida por la guerra, cuyos excedentes se incorporaban al uso civil, por no mencionar la conquista social del turismo extendido a las clases medias por los fascismos. La democracia de las formas, que espantaría a Madame de Sevigny, ha hecho todo lo demás. Como ya no hay ningún varón galante esperando a que su dama baje de la calesa y los abrepuertas son molestos rufianes a la caza de propinas, y como por otra parte la longitud de las faldas ha ido menguando en proporción directa de la inteligencia de sus propietarias -unido todo ello al obsceno SPAM físico que sufrimos en las calles, donde todo el mundo se esfuerza por enseñar su muñón o su lorza-, no podía por menos de pasar que las tías, ricas o plebeyas, se permitan apearse de los coches enseñando toa la raja.

Hacemos desde aquí un llamamiento a las señoras para que bajen de los coches con decoro y elegancia. Que no es tan difícil. Está bien dejar algo a la imaginación ¿no?

Deja ya de enseñar la concha, Britney: es cansino.

Christina Aguilera enseña panocha a los latinos del ghetto.

Mariah, tan redonda y devorable, inasequible a la vulgaridad biomanán.

Dita Von Teese, porque la vulva no está reñida con la sofisticación.

El siempre bien recortado parterre de Paris.

Los lunares son chic, bien lo sabe Paris.

15 comentarios:

Anonymous dijo...

¿Homenaje a Concha Delasco?

Ctrl-manzanita dijo...

Desde luego siempre se ha dicho que quien tiene la raja tiene la ventaja..

Millana dijo...

Vale, de un plumazo has llenado este blog de chochos guiris pelados, nostalgias por calesas, alarmantes voces y alaridos arcanos, vamos, como era de esperar. Que estilazo el tuyo.
Quises for yu, joney.

Clovis dijo...

Si yo lo que quería era hablar de Modigliani.

Millana dijo...

Entonces a eso se le llama impotencia expresiva o andarse por los Pazos de Ulloa.

Anonymous dijo...

ENTRE LOS LUNARES PARECIERE QUE SALIERE EL CORDONCILLO DEL TAMPAX.
QUEDA MUY BIEN HABLAR DE MODIGLIANI CON LA PANDI EN LA RUA.

Anonymous dijo...

Pues para hablar de Modigliani, mejor ilustrar el post con fotos de famosas saliendo de culo de sus respectivos carruajes, ¿no?
Claro, que ese es un lujo que sólo puede una permitirse en los taxis londinenses y en esos tan monos que se han comprado algunos taxistas barceloneses, amplísimos, en los que casi te puedes poner de pie y, por lo tanto, salir reculando.
Y al pelo de tu post, y a la vista de tanta chochipelada, no puedo por menos que regocijarme viendo que, pornoestares al margen, a todas estas estafermas estarletes la depilación total del parrús se lo deja en el mismo estado que a cualquier hija de vecina que alguna vez haya sucumbido a la tentación/presión del rasurado total: Hecho una penita.

No entiendo esta tendencia a desguarnecerse el higo, como no sea por el mismo motivo que lleva a cada vez más desdichadas a practicarse la ablación parcial de los labios menores al módico precio de 8000 US$ (¡aprovechad, chicas, que el euro está fuerte y nos sale por poco más de 5000 pavos!)
Pues mirustépordonde, esa avanzada y novísima cirugía cuenta en el África Subsahariana con una tradición que se remonta a la época preislámica. Con un viajecito a Togo puede usted, señora, conseguir que le recorten el pavo gratis. Uy, lo que he dicho! si resulta que eso está mu penao: no sé yo cómo van a distinguir nuestros serenísimos jueces entre una mujer mutilada en aras de la tradición y otra mutilada en aras de tener aquello como la Jenna Jameson.

Si va a resultar que lo de quitarse el clítoris tiene sus ventajas:
Para ustedes, señoras, se acabó el fingir orgasmos, ¡con lo cansado que es eso!¡y que acaba una con los pelos alborotados, que si lo sé, no voy a la peluquería.
Para ustedes, señores, podrán ir a lo que importa: meterla en un sitio estrecho y sin pelo sin perder tiempo en esas memeces que llaman preliminares (muerto el clítoris, se acabó la rabia)y, lo que es mejor, sin riesgo de acabar entre rejas por pedófilos.

Aionic_Kid dijo...

Me encanta la musicalidad de tu escritura; la última palabra de la frase siempre tiene el número de sílabas que hacen querer seguir leyendo. Escribir es encabalgar; lo malo de la filosofía es que te hace olvidar todo esto. Besos

Clovis dijo...

Anónimo 3: gracias por su extenso y raisonné comentario sobre el particular. Yo no entiendo tampoco la insistencia adánica de algunas en mantener esa pelambrera aduciendo que protege, como si ellas frecuentaran retretes con los estándares higiénicos de Guinea Bissau. Las amenazas para la gruta son pocas en el Primer Mundo. Y la deforestación es tandencia, ya sabe. Lo de los labios no lo sabía, aunque entiendo cosas como la recomposición del himen, esa bienintencionada práctica que crea tantos espejismos culturales. Lo que me intriga es el llamamiento final a señoras y señores con un punto de condescendencia: ¿pertenece usted a un tercer sexo que compadece a los otros dos?
Saludos.

Clovis dijo...

Hola, Aionic_Kid, qué placer tenerte por aquí, y qué sonrojantes palabras me dedicas. Sabemos que la filosofía es tu trinchera, tu burbuja incontaminada. Por eso eres tan joven. La filosofía es como la cámara hiperbárica de Michael Jackson, tu peterpanismo, donde el único acontecimiento político allí es el despertar sexual de Wendy.

Anonymous dijo...

Clovis:
No creo que éste sea el foro adecuado para hablar de las infecciones que acechan a los coños de este lado del mundo, ni creo que haya Vd. inspeccionado personalmente muchos retretes guineanos. A mí se me ocurre un argumento mucho más simple para conservar la "pelambrera"(como Vd. la llama, dejando entrever sus gustos, amigo mío).
Ahí van mis razones:
A) Duele. Mucho. Tal vez la imagen de unos testículos recubiertos de cera ardiente (paso 1)que hay que dejar enfriar para que atrape todos los pelos(paso 2) y despues arrancar(paso 3) de un tirón seco , contribuya a despertar su simpatía por el vello. La alternativa es recurrir a la cuchilla y tu pubis acaba azuleando en menos de doce horas, tal la barba de un peón caminero.
Y por si fuera poco:
B) Es aburrido. Un secuestro. Una fuga de cerebros que mantiene a las mujeres ocupadas en arrancarnos lo que no nos sobra en lugar de dedicarnos a algo más gratificante.

Yo, sin ir más lejos, ayer tuve que elegir entre masacrar mis pendejos o contestar a su post. A.M.G.D.

ALVAREZ RABO dijo...

Querida amiga:
Antes de nada felicitarle por su reportaje sobre ¨almejas motorizadas¨. Me pongo en contacto con usted para decirle que, siguiendo nuestro ¨Libro de estilo¨, pasamos a linkearla al RABOBLOG.

Un beso y siga así de gamberra.
De acuerdo con lo del Modiglianideloscojones y el llorón del Lama.

ALVAREZ RABO IN PERSON

Niño Renderby dijo...

Querido escorpio:

hace tiempo, lo sabe usté con una certeza tranquilizadora, que lo vengo considerando mi hada buena de las buenas maneras. Pero hoy siento una punzada de dolor al ver cómo nuestras otrora compenetradas (invaginadas habría que decir hoy, aquí) axiologías se separan, ay, por un instante, y toman un camino diferente en la búsqueda de ese destino incierto pero subyugante que marcamos juntos en el mapa al salir de casa.
Obervo mi derredor social con ojos enrojecidos por tan brutal empeño. Y debo decir que todo ese espacio arrasado que usté ve, a mi parecer, es un magma incandescente de circunvoluciones eróticas. Detesto las enaguas y los corpiños, su enrevesada sintaxis erótica, no me atrae en absoluto, como tampoco lo hace la morosidad enervante de ese universo de calesas y salones. Mi espina dorsal se retuerce, empero, de placer cuando recibe de mis pupilas el pálpito que le causa toda la utilleria burdelesca que hoy nos regalan las calles de nuestras urbes pospolíticas. Adoro los roscos de oro que engalanan las orejas de nuestras chicas, los whale tails furibundos y machacones, las tersas botas blancas con su punta descosida, las cejas depiladas con rigor, los labios perfilados, las sombras de ojos azules, las fonéticas de excesos palatales: adoro, en definitiva, toda esa hipertrofia erótica de extrarradio que pinta una bruma ponzoñosa en mi simple imaginación. Deponga ya esta actitud tan clasista y abandonese a lo jennyesco de nuestra existencia.
NOTA MARGINAL A UN DEPILADO NECESARIO:
Alborozado compruebo, sin embargo, que la depilación nos hermana de nuevo. Eso sí, que quede claro que a mi juicio cuanto más escarpada la montaña, más belleza encontrará el paseante si, en lugar de una superficie lisa y sin vegetación, un reguero de hierba, fino y cuidado (no más que un leve hilo de pasión), ameniza el enderzarse de su paso y el juguetón taconeo de sus botines.

Amfortas dijo...

Si fueran las ninfas el objeto de mi deseo, sin duda me quedo con la más libidinosa, la más procaz y el obejto de desea más salvaje: Cayetana. Con ese leve acento porteño, esos leves pechos pugnaces...frisa los 35 y es tan salvejemente madura, sguro que entre sus muslos se parten las nueces y en sus nalgas reposa el mundo....qué peligro salvaje de mujer... Por cierto felicidades por ese espacio lleno más que de oxígeno, de ozono troposférico...tan nocivo pero tan necesario...Xriste Anisté

Anonymous dijo...

¡Machistas!