martes, 11 de noviembre de 2008

La música de Portago

Se acabó el mundial de Fórmula 1. Ganó Hamilton, ante el entusiasmo de su novia verbenera, la exuberante vocalista de las Pussycat Dolls, y el desconsuelo de Massa, que acabó convertido en una plañidera de Copacabana sacada de La Esclava Isaura, completando una antiviril imagen de loser indigna en un piloto de carreras. Si sumamos a ello la victoria de Obama, podemos aventurarnos a decir que se avecina una nueva era de dominación mundial criolla.

Lo que se vio en los boxes fue de una ordinariez terrible. La Fórmula 1 es un coñazo, y sospecho que quien renombró el fenómeno como ‘el gran circo’ sin duda se atenía al elevado número de payasos que lo adornan. Los aburridos pilotos patrocinados por ricachones han desplazado a los aurigas miliarios, y es imposible entusiasmarse con ninguno de esos chicos, carentes de seductora dispensa. El triunfo no es para el más listo, sino para el que dispone de mejor cabalgadura. En esta atmósfera proliferan los magnates más que los mecenas, y aquellos asoman su feo dinero joven para hacerse una corona de llantas. Un asco.

Tenemos al dueño del negocio, un tal Bernie Ecclestone, el avaro impersonator de Warhol, casado con un florero que le saca varias cabezas junto al que se retrata cómicamente agarrado como en la mejor fantasía macrófila. Tenemos a Max Mosley, el presidente de la FIA, depravado vástago del fundador del Partido Fascista británico, involucrado en un escándalo sexual en el que se aireó su afición por contratar a señoritas para que se disfrazaran de nazis y lo azotaran. Y no hay olvidar el festival de chabacanería que supuso la boda de Briatore, el sexagenario playboy en cuyos yates se cuenta el mayor número de meretrices por metro cuadrado de eslora, que se ha comprado una morena de tronío para engordar su envidiable palmarés romántico. Y no hablemos ya de Alonso y la voca-lista de El Sueño de Morfeo. Todo es un horror de apaga y vámonos.

Dicen ahora que Fernando Alonso puede acabar teniendo un volante en Ferrari, sobre todo teniendo en cuenta el pobre desempeño de sus pilotos y que Emilio Botín ha anunciado el patrocinio de la escudería italiana por el Banco Santander. Sin embargo, no sería el primer piloto español de Ferrari.

En los años 50 lo fue Alfonso de Portago, (AKA “Fon” de Portago) un rico aristócrata, apadrinado por Alfonso XIII y Grande de España. Todavía era posible encontrar a la casta guerrera entreteniendo la paz con el cortejo y la competición, esos menores sucedáneos de la batalla. Entretenía su spleen con elegantes actividades deportivas: tenis, polo, golf, esgrima, bobsleigh, aviación, hípica… Participó en el Grand National y se dice que pasó en una avioneta por debajo del puente de Londres para ganar una apuesta. Estaba lejos el tiempo de los linajudos inscritos en las escuelas financieras. Sus inicios en la Fórmula 1 fueron accidentados, pero lejos de desanimarse y gracias al patrimonio de mamá (a la que seguro que nunca le importó que su hijo se lastimara las rodillas jugando en el parque) consiguió ser piloto de Ferrari. Su brillo era más un lujo biográfico que un fruto de meritocracia. Y el culto por la máquina era un rastro deportivo de ese humano deslumbramiento de no hacía tanto por la técnica. El marqués intrépido hablaba varios idiomas y tenía guapura de duermemozas, pero su aspecto desaliñado molestaba a Enzo Ferrari. Y es que Portago siempre aparecía mal afeitado, con una maltrecha chaqueta de cuero apologético y un cigarrillo colgando de los labios. Su morfología era patricia, pero se adornaba de canalla. Demasiado para un Ferrari que había fabricado motores de aviación para el Tercer Reich.


Tuvo romances con Linda Christian y Dorian Leigh, la primera top model de la historia con la que contrajo matrimonio... ¡a pesar de estar casado! ¡Ni los más grandes, oiga! Verdadero depredador, las actrices y modelos más famosas eran parte de sus conquistas deportivas. En una carrera en Cuba llegó a ir por delante del mítico Fangio y sólo un problema mecánico le apartó de la victoria. Se mató disputando en Brescia las Mil Millas, cuando un neumático de su Ferrari 335S estalló. El marqués no prestó atención a las advertencias de sus mecánicos. Dijo una vez que quería retirarse a los 35 años. «Hay muchos libros que leer, música que oír y mujeres que conocer.» No cumpliría su proyecto.


Quizá Alfonso de Portago no fuera tan original, ni singularmente carismático, y su pormenor ilustra la validez del semiolvidado estudio que Thorstein Veblen hizo de la clase ociosa, donde se encuentran algunas claves interpretativas de un tipo humano así. Si en las clases ociosas hay un poso del temperamento bárbaro, su actitud depredadora sería el núcleo del elemento deportivo, cuyos practicantes creen por lo común en la suerte, convencidos a menudo de que existe una propensión animista en las cosas. «Los pilotos creen que nunca se matarán en la pista, pero no están seguros. Yo sí sé que a mí no me sucederá», dijo una vez Portago. Es este un rasgo incompatible con los procesos industriales modernos, incompatible con la eficacia económica colectiva. Este sedimento depredador de los ociosos explicaría su gusto por las proezas, por las ocupaciones deportivas donde tiene un lugar la hazaña aventurera. «El canon de la clase ociosa exige una estricta y total futilidad».

¿Era el look de rufián un desafío a la norma de clase? Quizá no. Veblen mostró que la fisonomía astuta era también exhibida por la clase delincuente, matonería exagerada a menudo por los aspirantes a la mala fama. Y el gusto por la proeza se manifiesta también en la marrullería y la falsedad que proliferan en las competiciones deportivas. No digamos ya en la Fórmula 1, ese nido de tramposos. Con Portago se despedían los lances de caballeros y se insinuaba el feo ardid. Y creyó la suerte de su parte, que las cosas propendían hacia sus fines, por esa aprehensión animista de las cosas, un rasgo depredador de su temperamento bárbaro. Veblen otra vez.


El glamour histórico ha quedado para los pinceles del arqueólogo. Portago fue un pionero de esa camada de duros alérgicos al baile. El genio español volvía a agrandarse lejos de nuestras fronteras, como pasó con Balenciaga, Ramón Mercader o Salvador Larroca.

Y decimos aquí también que «la magnificencia del mundo se enriquece de una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un auto de carreras adornado con gruesos tubos semejantes a serpientes de hálito explosivo... un ruidoso automóvil, que parece correr sobre la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia

En la herejía gnóstica el hombre tiene una oscuridad trágica. Nuestro hombre se sacrificó deprisa, en el espacio y en el tiempo. Quedó apartado de la muerte error y se extinguió sublime.

15 comentarios:

Gaucho Divino dijo...

Brillante! Me encanta la cita final futurista como colofón. Magnánime! Una delicadeza rescatar a Portago.
Lo único interesante de la F1 es ver a Aznar marcando tableta de chocolate, mientras a Briatore le caen las carnes por ambos lados de su porcino cuerpo.

fotocromos dijo...

Lo de las orgías nazis era mentira cochina de tabloide. Yo ví fotos y había parafernalia sadmomaso, no nazi.

MARY GUITAR dijo...

Me encanta lo de la voca-lista del sueño ese...yo la llamo boca-lista mas bien...
Para que no te guste la F1...estás muy puesto en el tema.
A mi me gusta porque es mas la pompa que la circunstancia y todo el folclore que lo rodea y Hamilton no está nada mal...
Te has fijado que Alonso tiene el mismo asesor de cuello que McCain?

Wallace dijo...

Si acaso teníamos poco con toda la chusma que pulula por el paddock desluciendo palmito, ahora hay que soportar a una nueva especie para vendernos el valor del trabajo y el esfuerzo: Los familiares.

Queda alguien en la F1 que aún se crea que sólo con esfuerzo y trabajo se llega a alguna parte?

Clovis dijo...

Qué encantadora sorpresa, querido Gaucho, mucho se ha hecho de rogar antes de comparecer, agradezco su comentario.

Lo mejor del nazismo no era la ropa y los uniformes. No. Lo mejor venía cuando se quitaban todo eso.

A mí me gusta la F1 un poco por lo mismo que a ti Pearl Guitar. A McCain le ha perjudicado mucho su manera de alzar los bracitos, pero Alonso tiene una cabeza en forma de pera que lo flipas. Tienes que llevarte a Hamilton a bailar reggaetón.

Amfortas dijo...

Querido Clovis, proximo a tu aniversario, yo en encierro por el motivo escolar que tu conoces, te felicito por este post, que es una magnífica vivisección del desecho de lo que rodea a la F1. Yo soy de los que veía, ya F1 con keke Rosberg, Fittipaldi, Lauda, luego PRost, Senna, y sobre todo el inigualable Mansell, bigotazo tan atractivo, socarrón, mal encarado y genial. Y vinieron los nuevos ricos como Briatore, feos y desagradables y se ha convertido la F1 y sus pilotos en las corridas de toros de hoy .Los toreros de los taurinos y de los del puro y el clavel. El síntoma más claro es la conversión de una ciudad como Valencia en un escaparate hortera para nuevos ricos, con la sonrisa sardónica de muchos paletos, empezando por la inigualable RIta. Valencia y la F1, con esos yates de saldo, tratando de imitar Mónaco. Qué prurito, qué erisipela.
Espero poder el día de Santa Isabel de Hungría, felicitarte como se debe.
Saludos Cordiales

Millana dijo...

Gustome eso de "una nueva era de dominación mundial criolla".
Y me sorprende que un rico aristócrata español que es la mezcla perfecta entre Gento y Alvaro Vitali tenga guapura de duermemozas y morfología patricia. Igual era de los que ganaban de cuerpo presente.

Lo que no he entendido es el parrafo final, y mira que lo he releido diez veces, no lo entiendo, me intriga, me tiene con la mosca tras la oreja, solicito condescendencia y traducción.

El Agus dijo...

Buen razocinio.
¿Consideras capaz a Nelsinho Piquet de hacer tres poles seguidas el próximo año? He apostado tres euros a que sí.
Saludos
El Agus

juan dijo...

El párrafo final, Millana, ¡vaya párrafo! "Quedó apartado de la muerte error..."
Y feliz cumpleaños, Clovis.

Millana dijo...

¡Feliz cumpleaños Clovis!

dewinter dijo...

Clovis! Por pocos días no eres de nuestro selecto club Sagitario. Aunque los Escorpio no están nada mal.
Feliz cumpleaños!

Natacha dijo...

le deseo un feliz cumpleaños clovis.

Anonymous dijo...

Este post tuyo me ha recordado un librito precioso, editado por la Fundación Maeght (www.fondation-maeght.com/), lugar de ensueño en los sesenta por cierto, que lleva por título "En route Monsieur Lartigue" y que recoge las fotografías irrepetibles de Jacques Henri Lartigue sobre carreras de coches en los años veinte y treinta. Un pequeño tesoro que no debes perderte, camarada diletante.
Por otro lado, el universo Lartigue en general te va a encantar. Fue el auténtico documentalista de la época de los Murphy... Sus fotografías del Cap Eden Roc, en Juan-Les-Pines, de la Promenade des anglaises, en Niza, y las juergas en Antibes no hay quien las iguale.
Ninamushi

La Reina de la Entropía dijo...

Vaya mi tardía felicitación, Clovis, y un ruego. Hablemos de giacomo Agostini, de Mike Hailwood, y del paddock en donde, entre la estulticia por doquier, aún se vislumbran atisbos de humanidad y gallardía.

He vuelto. espero su visita, querido amigo.

PD: Millana, dos meses sin Vd. se me antojan eones.

La Reina de la Entropía dijo...

Collons! con moderación de comentarios andamos? si Marinetti levantase la cabeza...