Hola, soy Millana y en este blog se escribe poco y cuando se escribe se hace sobre temas contrarrevolucionarios que soliviantan a mis camaradas o parrafadas sobre arte, política, deportes, y casi siempre con argumentos derechizantes.
Como
donde vivo aún es verano voy a hablar de algo refrescante, extrovertido, fresh, y como mi papel en MILDRED es el de "la chica que escribe", por lo tanto la que toca los temas frívolos, sociales, pizpiretos, de escasa profundidad filosófica, pues voy a ejercerlo y van ustedes a leer un post sobre la "belleza" en el subconjunto "masculina" que a su vez entra en el subconjunto "tíos asiáticos".


El otro día fui al cine a ver una película sólo por el actor, no hacía eso desde que vi
Cocktail en los ochentas. Me tragué
Aliento, una peli del subgénero "Silencios y Miradas", de las que hace tiempo no me interesan porque la necesidad de ser estimulada y seducida por argumentos ha ido en detrimento de mi sensibilidad poética y mi antiguo gusto por la vaguedad insinuadora.
Vi esa peli por él y no me arrepentí en absoluto.
Es
Chang Chen o Zhāng Zhèn, un ser, a mi parecer, de radiante atractivo y poderoso magnetismo sexual que además, por si fuera poco, es alto, bello y me
sthendaliza.
Y eso que es taiwanés, de una raza que produce antítesis de Javier Bardem y
Segio Peris Mencheta.
Creo que le
amo.





Hablemos del Bello Asiático. No es muy alto pero está bien proporcionado y tira a ser más delgado que fuerte. Suele tener buen cutis ya que se afeita poco y ha comido apenas grasas pro-acneicas y polisaturados.
Suele tener los pies bonitos, algo anchos y de empeine alto, sanos, sin juanetes producidos por el mal calzado (no entiendo como no hay más bailarines de ballet clásico asiáticos, si ya tienen el pie hecho para ello sin necesidad de destrozárselo), no como los africanos, que les pido que me señalen un negro con pies bellos y me moriré tranquila sabiendo que nunca lo harán.
El hombre asiático, el bello, tiene los rasgos finos, no hay grandes narices ni rotundas barbillas con hoyuelo pero sí gozan de equilibrio, de frentes anchas, curvadas, labios bien dibujados, y todo ello distribuido con delicadeza sobre el lienzo de un piel esplendorosa, esas pieles que aunque te acerques con una lupa no encuentras un poro a la vista.
El bello asiático envejece bien, muy tarde, la piel asiática es mas dura, densa, y le cuesta perder turgencia y arrugarse. Por el mismo motivo es rarísimo ver asiáticas con celulitis.
El bello asiático (el que me gusta a mí, no los
pop-idols anoréxicos de ahora que se tiñen de color pipí) tiene el pelo negro, lustroso, reflectante.
El bello asiático es una monería, y sí, pueden tener rasgos ambiguos, de mujer guapa, ya saben, la proporción áurea, la simetría, esas ciencias que explican por qué una cosa resulta bella y otra no tanto, todo está estudiado, se han cargado el misterio. Y no se confundan, aunque no es incompatible, un bello canónico no tiene por qué resultar morboso, sólo es bello y punto, placentero de mirar. Para morbo yo tengo a
Vincent Cassel, y nada tiene que ver con el genotipo del que hablamos.
Cara de mujer guapa, sí, de ahí se entiende el furor que desata Johnny Deep por esos países, porque es un guapo de su estilo.
Defecto importante: el bello asiático actual viste mal, con excesiva modernidad y se peina aún peor.
Y aquí una selección sentimental:
SabuEl Ladrón De Bagdag, me enamoré de
Sabu siendo niña, como ella. Sabu fue el primer Mowgly cinematográfico, la primera ninfa masculina del cine y el primer sex symbol para bujarrones, después vino
Sal Mineo, pero esa es otra historia.

Jason Scott LeeEl segundo asiático que me amorbó resulta que nació en Los Angeles de California y era de origen chino-hawaiano. Tiene cuello sexy, es fuerte y polivalente, vale para hacer de Bruce Lee en Dragon, polinesio antiguo en Rapa Nui o Mowgly en el
Libro de la selva , como Sabu. Antes de terminar sobrehormonado haciendo pelis
inaguantables de algo que intenta ser acción, puso voz al Stich de
Lilo & Stich de Disney. Hoy en día es feo. Pero le tengo cariño.

Takeshi Kaneshiro 失约 - 金城武
El maravilloso, el perfecto, el asiático con nariz. Actor,
cantante, modelo, imagen de Shisheido Homme, fetiche de
Zhang Yimou y de todo lo que
él quiera. Vale la pena ver la Casa de las Dagas Voladoras sólo para observar como la perfumada brisa hace danzar sus cabellos.


Takeshi es tan extremadamente guapo, tiene tanto ángel que no me voy a detener a hablar de él, miren sus anuncios, lo publicita todo en Japón, (como
Carolina Cerezuela aquí) y juzguen. Comprobarán que es quizá un poco demasiado delicado, que no tiene el atractivo sexual de Chang Chen ni de lejos, pero es muy gustoso de mirar.
Haciendo muequitas:
Y así hay varios, el mejor sin duda es mi amado Chang Chen, que en Aliento está glorioso, subidito de peso (se agradece en un chico de su complexión), nada lánguido y rapado. Este post es una excusa para ensalzarle, loarle, adorarle, ya que no puedo conocerle, amarle y lamerle.

Finalizo aclarando que aunque esta entrada es susceptible de crear debate sobre el carácter
performativo del género, las construcciones corporales de la
masculinidad, la metrosexualidad y otros temas espinosos de siempre actualidad, me veo obligada a insistir, curándome en salud, que estoy por completo a favor de lo que dice el Fary aquí:
(Transcripción: Yo de todas formas siempre he detestao... al hombre blandegue, el hombre blandengue. Eh, no sé, y además también he podido analizar que la mujer tampoco admite al hombre... al hombre blandengue, además la mujer es muy pícara, muy pícara, valga la palabra, el sentido de la palabra porque como bien en otras ocasiones he dicho, eh, yo lo que más valoro en esta vida es la mujer, es la mujer y para mí tiene un sentido enorme, la vida tiene un sentido enorme con la mujer, sin la mujer la vida no tendría sentido, pero la mujer es granujilla y se aprovecha mucho del hombre blandengue, no sé si aprovecha o se aburre, y entonces le da capones y todo, porque es verdad, por eso digo que el hombre debe de eeehhh estar en su sitio y la mujer en el suyo no cabe duda, porque la mujer tiene de esos derechos que yo respeto y más tenía que tener porque la mujer se lo merece todo, pero amigo amigo el hombre nunca debe de...blandear, nunca de... debe de estar ahí porque además entre otras cosas creo que la mujer necesita ese pedazo de tío ahí. Y, al hombre blandengue le detesto, mmm, ese hombre de la bolsa, de la compra, ese hombre del carrito del niño con el coche y mmm, me parece bien, pero ya te digo que la mujer abusa mucho de eso, de la debilidad, de la debilidad del hombre.)