Lo de hablar de política se acabó porque estoy soltera y en la edad crucial y si sigo así los hombres me rehuirán o me tomarán por un ente intelectual con el que solo se puede tomar el té después de la filmo, y no.
Una opción era la de presentarme como una impersonator de Silvia Plath, frágil e hipersensible, colgar en plena fiebre mis oscuros poemas donde narro cómo me embellece el sufrimiento, de que mi útero, herido de carencias, es el centro del universo y late, y es de níquel además. Colgaría las fotos (lomo o polaroid) en las que me hago cortecitos en los muslos con mi cuchillita de afeitar o poso en la bañera con el pelo empapado de lágrimas. Fotos también de los envases de mi medicación, de mis sábanas manchadas de sangre menstrual, ritual, cósmica, honesta y brutal, lo real, el dolor, libros subrayados y un suicidio en una cama cubierta de lirios blancos filmado en super8.
Otra opción sería la de mujer incisiva, cabreada y mordaz, con coño omnipresente. Contaría mis experiencias sexuales más sórdidas, feminismo queer y superioridad moral e intelectual ante los hombres que pretenden acercarme su patético pene falócrata, y que valgan todas las redundancias que para eso mi estilo dinamita el lenguaje y hace camino al andar. El sexo como venganza. Narrando los polvos en los que humillo a mis partenaires exhibiré mi prosa de transferencia lingüística norteamericana y speech rules a lo “dame un respiro” y “¡Oh, diablos!”. Con las orejas aplaudirás mi sentido crítico, boquearás admirando mi cruda sinceridad, no todos podéis ser tan valientes; Todo es y sois una jodida mierda y me toca los cojones, joder, apesta, sois subnormales y para más inri tu polla es jodidamente insuficiente y no sabes comer un jodido coño, qué te has creído jodido subnormal? Demonios, estoy sola, jodidamente sola y me la suda, fumo, y ahora quiero que me jodas cabrón, después sal de mi puta casa y llévate tu jodida insignificancia de aquí, me enciendo un puto cigarro, no quiero volver a verte en mi jodida vida. Fumo y leo los libros que tu no leerás en tu puta, jodida y triste vida y ahora me voy a mear.
También me gusta lo cute, me tienta hacer un blog de cositas lindas y acongojadoras: gatitos en tazas, pastelitos de crochet, ropita diy, material de escritorio naif, mascotitas japonesas, chorraditas de lana, teteras de porcelana y bizcochitos…esta posibilidad me divertiría y realizaría bastante, la subrayo.
Al fin me digo, escribamos sobre diseño y moda ¿no? Así, analizando tendencias cuando no previéndolas, tomando el pulso a la calle, culjantearé. Que para eso hemos estudiado en Barna, currado en HyM y controlamos buenos links sino de qué. Venga, pero no así, con otra prosa más urbanita, una Petit Claudine más ligera y con tu toque, que es tu sello intransferible, garantía de personalidad. A ver, dale pinceladas de humor y de chic, cuidado no te pases de cínica que así caes mal, ponle distancia. Pero no dejes de señalar las imposturas y establecer lo que es auténtico o quemado. Más imagen, menos texto, frases cortas y deja ya de adjetivar de dos en dos, mejor hila tres y satura el color de las fotos para añadir pregnancia.
Bien, creo que ya encontré mi casilla, lo tengo claro y aquí tenéis el primero:
Moustachismo, la tendencia

Pasó con los ciervos, alces y sus cornamentas, paso con la imagen de Mao y el cartelismo popular chino. También vino la fiebre de acumulación gráfica que le entró a casi todos los ilustradores al mismo tiempo y que aún colea. Y me detengo aquí que me puedo eternizar.

1. Para ti y tu hogar:














2.Para vestir:


4.Para lucir:



5. Para tu portafolio:
6.Para tu piel:
Esto no lo entiendo muy bien. Para mas información pincha aqui.
La cantidad de colgantitos bigotudos que lucen las chicas es directamente proporcional a la pasta que se dejan en cera y laser para matar los vestigios del mono ancestral.
Doy gracias a Etsy.com y Flickr por ayudarme en la documentación.
Proximamente: Hombres con estilazo.