viernes, 26 de septiembre de 2008

Un poco de jodido respeto

Van a por Marichalar. Van a por él. Se anuncia que los Borbones van a acusarle de adicto a la farla, de cocainónamo, hablan un lenguaje de vecindongas para conseguir la anulación matrimonial, se han despedido de la politesse. Van a desposeerle del título, aunque Jaime atesora más nobleza en la uña del meñique que todo el linaje contaminado de sus denunciadores. Tiene que sufrir el bochorno de ser afeado delante de sus hijos, los que con tanto arrojo arrancó del vientre avaro de doña Elena. Porque podrá decirse lo que se quiera, pero yo admiro a este hombre, que trepó a los lomos de la infanta y la fecundó, una tarea heroica, ahí es nada, a ver quién es capaz de repetirlo, y así se lo agradecen. La puso también a salvo del pavoroso feísmo de la ropa, lástima que ahora hayan recuperado los horrores de Pertegaz, cuyos diseños vienen con naftalina. Manolo Blahnik debería diseñar unos zapatos inspirados en Don Jaime, sería el mejor homenaje. Yo le he visto con mis propios ojos pasearse por la calle Serrano con su patinete eléctrico después del jamacuco, orgulloso, independiente, siempre dispuesto a salir adelante sin necesidad del servicio. Porque él es el tío más elegante de España.

Dicen que Marichalar está triste, como en un verso de Rubén, cariacontecido pero altivo, un poco agilipollado por esa isquemia tan inoportuna. Se le ha hecho un vacío social, a Él, que presidió los desfiles de la Alta Costura con ese mohín navarro. Han retirado su figura de cera –no tan distinta de la original– del salón de honor del Museo de Cera de Madrid, donde figuraba junto al resto de representaciones de los Borbones, y la han puesto en… “El Ruedo”, junto a los toreros. Pero Marichalar soporta esta y otras delirantes humillaciones con denuedo, con un perfecto nudo de corbata –es el mejor en esa lid–, sea de Hermés o colombiana. Estad seguros de ello.

Hoy se prefiere a friáticos bustos parlantes salidos de las cocinas del canal bloomberg o a deportistas insulsos, trepas obedientes y plebeyunos. Esa demora en abolir la ley sálica repele a quienes de verdad gustan de la paridad auténtica, de género, mental, deportiva… Lo que quieran.

Él revolucionó esa camada afectada de prognatismo y embotamiento con sus pantalones de paramecios, sus pashminas, sus capas españolas (que yo siempre he preferido a las bejaranas), sus elegantes abanicos de hombre, sus mocasines de colores locos, esos cuellos de camisa perfectos en cuyo dibujo está todo el pathos antiburgués del noble. Marichalar hacía acompasar su spleen con un formidable atrezzo, su capa era la del atormentado superhéroe. Su tragedia es más romántica que teratológica, atañe al alma antes que a su morfología.

Pienso en las farolas fernandinas, bajo cuyos haces de luz muere la vieja conspiración juanista, mientras acontece la noche del dandismo. Vino de París con la elegancia del Faubourg Saint-Germain y ahora escupen en su lámina de caballerazo. Sólo pido un poco de jodido respeto. Il n'y a pas de dandy heureux, está claro. Ya está bien de horteras, de trepas, de farsantes. No te vengas abajo, Jaime, estamos contigo.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Chinito tú

Hola, soy Millana y en este blog se escribe poco y cuando se escribe se hace sobre temas contrarrevolucionarios que soliviantan a mis camaradas o parrafadas sobre arte, política, deportes, y casi siempre con argumentos derechizantes.
Como donde vivo aún es verano voy a hablar de algo refrescante, extrovertido, fresh, y como mi papel en MILDRED es el de "la chica que escribe", por lo tanto la que toca los temas frívolos, sociales, pizpiretos, de escasa profundidad filosófica, pues voy a ejercerlo y van ustedes a leer un post sobre la "belleza" en el subconjunto "masculina" que a su vez entra en el subconjunto "tíos asiáticos".



El otro día fui al cine a ver una película sólo por el actor, no hacía eso desde que vi Cocktail en los ochentas. Me tragué Aliento, una peli del subgénero "Silencios y Miradas", de las que hace tiempo no me interesan porque la necesidad de ser estimulada y seducida por argumentos ha ido en detrimento de mi sensibilidad poética y mi antiguo gusto por la vaguedad insinuadora.
Vi esa peli por él y no me arrepentí en absoluto.

Es Chang Chen o Zhāng Zhèn, un ser, a mi parecer, de radiante atractivo y poderoso magnetismo sexual que además, por si fuera poco, es alto, bello y me sthendaliza.
Y eso que es taiwanés, de una raza que produce antítesis de Javier Bardem y Segio Peris Mencheta.
Creo que le amo.



Hablemos del Bello Asiático. No es muy alto pero está bien proporcionado y tira a ser más delgado que fuerte. Suele tener buen cutis ya que se afeita poco y ha comido apenas grasas pro-acneicas y polisaturados.
Suele tener los pies bonitos, algo anchos y de empeine alto, sanos, sin juanetes producidos por el mal calzado (no entiendo como no hay más bailarines de ballet clásico asiáticos, si ya tienen el pie hecho para ello sin necesidad de destrozárselo), no como los africanos, que les pido que me señalen un negro con pies bellos y me moriré tranquila sabiendo que nunca lo harán.

El hombre asiático, el bello, tiene los rasgos finos, no hay grandes narices ni rotundas barbillas con hoyuelo pero sí gozan de equilibrio, de frentes anchas, curvadas, labios bien dibujados, y todo ello distribuido con delicadeza sobre el lienzo de un piel esplendorosa, esas pieles que aunque te acerques con una lupa no encuentras un poro a la vista.

El bello asiático envejece bien, muy tarde, la piel asiática es mas dura, densa, y le cuesta perder turgencia y arrugarse. Por el mismo motivo es rarísimo ver asiáticas con celulitis.

El bello asiático (el que me gusta a mí, no los pop-idols anoréxicos de ahora que se tiñen de color pipí) tiene el pelo negro, lustroso, reflectante.

El bello asiático es una monería, y sí, pueden tener rasgos ambiguos, de mujer guapa, ya saben, la proporción áurea, la simetría, esas ciencias que explican por qué una cosa resulta bella y otra no tanto, todo está estudiado, se han cargado el misterio. Y no se confundan, aunque no es incompatible, un bello canónico no tiene por qué resultar morboso, sólo es bello y punto, placentero de mirar. Para morbo yo tengo a Vincent Cassel, y nada tiene que ver con el genotipo del que hablamos.
Cara de mujer guapa, sí, de ahí se entiende el furor que desata Johnny Deep por esos países, porque es un guapo de su estilo.

Defecto importante: el bello asiático actual viste mal, con excesiva modernidad y se peina aún peor.

Y aquí una selección sentimental:

Sabu

El Ladrón De Bagdag, me enamoré de Sabu siendo niña, como ella. Sabu fue el primer Mowgly cinematográfico, la primera ninfa masculina del cine y el primer sex symbol para bujarrones, después vino Sal Mineo, pero esa es otra historia.



Jason Scott Lee
El segundo asiático que me amorbó resulta que nació en Los Angeles de California y era de origen chino-hawaiano. Tiene cuello sexy, es fuerte y polivalente, vale para hacer de Bruce Lee en Dragon, polinesio antiguo en Rapa Nui o Mowgly en el Libro de la selva , como Sabu. Antes de terminar sobrehormonado haciendo pelis inaguantables de algo que intenta ser acción, puso voz al Stich de Lilo & Stich de Disney. Hoy en día es feo. Pero le tengo cariño.



Takeshi Kaneshiro 失约 - 金城武
El maravilloso, el perfecto, el asiático con nariz. Actor, cantante, modelo, imagen de Shisheido Homme, fetiche de Zhang Yimou y de todo lo que él quiera. Vale la pena ver la Casa de las Dagas Voladoras sólo para observar como la perfumada brisa hace danzar sus cabellos.




Takeshi es tan extremadamente guapo, tiene tanto ángel que no me voy a detener a hablar de él, miren sus anuncios, lo publicita todo en Japón, (como Carolina Cerezuela aquí) y juzguen. Comprobarán que es quizá un poco demasiado delicado, que no tiene el atractivo sexual de Chang Chen ni de lejos, pero es muy gustoso de mirar.


Haciendo muequitas:

Takeshi acaricia el trigo:

Melancolía y belleza en el autobús:


Y así hay varios, el mejor sin duda es mi amado Chang Chen, que en Aliento está glorioso, subidito de peso (se agradece en un chico de su complexión), nada lánguido y rapado. Este post es una excusa para ensalzarle, loarle, adorarle, ya que no puedo conocerle, amarle y lamerle.

Finalizo aclarando que aunque esta entrada es susceptible de crear debate sobre el carácter performativo del género, las construcciones corporales de la masculinidad, la metrosexualidad y otros temas espinosos de siempre actualidad, me veo obligada a insistir, curándome en salud, que estoy por completo a favor de lo que dice el Fary aquí:



(Transcripción: Yo de todas formas siempre he detestao... al hombre blandegue, el hombre blandengue. Eh, no sé, y además
también he podido analizar que la mujer tampoco admite al hombre... al hombre blandengue, además la mujer es muy pícara, muy pícara, valga la palabra, el sentido de la palabra porque como bien en otras ocasiones he dicho, eh, yo lo que más valoro en esta vida es la mujer, es la mujer y para mí tiene un sentido enorme, la vida tiene un sentido enorme con la mujer, sin la mujer la vida no tendría sentido, pero la mujer es granujilla y se aprovecha mucho del hombre blandengue, no sé si aprovecha o se aburre, y entonces le da capones y todo, porque es verdad, por eso digo que el hombre debe de eeehhh estar en su sitio y la mujer en el suyo no cabe duda, porque la mujer tiene de esos derechos que yo respeto y más tenía que tener porque la mujer se lo merece todo, pero amigo amigo el hombre nunca debe de...blandear, nunca de... debe de estar ahí porque además entre otras cosas creo que la mujer necesita ese pedazo de tío ahí. Y, al hombre blandengue le detesto, mmm, ese hombre de la bolsa, de la compra, ese hombre del carrito del niño con el coche y mmm, me parece bien, pero ya te digo que la mujer abusa mucho de eso, de la debilidad, de la debilidad del hombre.)

viernes, 12 de septiembre de 2008

MILF al poder

Después de la trifulca preliminar, los nominees para asaltar la Casa Blanca son los que queríamos en FULMERFORD: el mulato domesticado y el áspero republicano, el dialogante y el facha, aunque las facciones que encabezan sean de signo parecido y cueste ver las diferencias. Y demos gracias por habernos deshecho del esperpéntico Huckabee y de la criptolesbiana Hillary.
Decimos sin ambages que no soportamos a Obama, esa proyección de la psique WASP, y aunque el ideal civilizador sea que el negro empuñe mejor el tenedor del pescado que el bate de béisbol en el ghetto, en los USA los comensales sólo pueden alimentarse con las distintas especialidades derechistas, mejor o pero condimentadas, más o menos aceptables, pero en sintonía siempre con el empuje popular americano. ¿Cuáles son los méritos del cuarterón soñador? Ser negro. Para de contar. O sea que su ventaja procede de su pigmentación. Vaya un argumento racista: los ovarios marrones de Condoleeza trajeron guerra. Y no hablemos del segundo de Obama –Joe Biden–, un posh adicto al blazer con cara de cereal. Así no vamos a ningún sitio. Si estarán mal las cosas que Barbra Streisand cantará para el moreno para sacarle los cuartos a unos cuantos liberals de buen corazón y mejor billetera.

Allí la izquierda sólo está al alcance de los pijos, esas minorías instruidas de la costa Este que miran boquiabiertas a Europa y su destartalada Cultura, sobreeducados especímenes salidos de las cocinas humanísticas de la Ivy League y de los Colegios de artes liberales; o del hedonismo preapocalíptico de California, esa chusma bronceada que se enjuaga los dientes con cócteles de Mirabelle, y cuyo progresismo nace de una realidad que sólo conocen a través de los atlas ilustrados y de la que les separa un cordón sanitario de dólares y caras residencias. La basura blanca, los paletos que viven en caravanas y son pasto de los tornados, el Pueblo, en suma, se defiende como puede de las amenazas para la democracia, a saber: los mujaidines, la obesidad mórbida y la crisis subprime. No están solos, y hoy como ayer no se acostarán sin sentir la caricia republicana.

Un héroe de guerra viene en su rescate. No se sabe muy bien cómo alguien así se ha abierto camino en las filas republicanas. Se ha enfrentado con el establishment de su partido en temas como la guerra de Irak, las perreras de Guantánamo, la financiación de las campañas, la inmigración y la bajada de impuestos. Ni siquiera los charlys vencieron su fortaleza. Dicen que tiene mala leche y le gusta el vocabulario grueso (suele expresar su disconformidad con un sumario “que te jodan”). Llegó a decir que Chelsea, la hija de Clinton, era así de fea porque su padre era Janet Reno.

No hablemos ya de sus sucesivas esposas: modelos y herederas infartantes. «Vamos a arrebatar la política de las manos del Gran Capital y de los lobbyists que han corrompido Washington». Sí señor. Comparó a Bush con «el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde» del Mago de Oz. Así se habla. Si Obama ha venido a decirnos que un mestizo puede ser como nosotros, McCain nos recuerda que no está a nuestro alcance ser como él. ¿Hueles eso, hijo mío? Es Napalm.

Están cambiando los paradigmas, sí. Ahora que Paul Weller se ha hecho conservador y los establos de la derecha nunca olieron tan bien, llega Sarah Palin a sumarse a la Causa. Está llamada a ser una de las grandes. De joven fue una pageant que agitaba los pompones en la línea de banda, y hoy -con 44 tacos- empuña el rifle con mandíbula marcial. Está lejos de ser una hipócrita: ha entregado su primogénito al Moloch bélico, apechuga con la tripa de su hija menor de edad y tiene un pequeño con síndrome de Down. Aplaudimos esa honestidad tan demodé. Tribulaciones de madre, sí, pero el entusiasmo alivia el infierno familiar. La izquierda liberal, escarnecida, le reprocha su “escasa eficacia a la hora de promover la abstinencia sexual entre los jóvenes”, demostrando un penoso fariseísmo mojigato. Es un ejemplar perfecto de lo que los americanos llaman MILF (Mother I’d Like to Fuck), que en román paladino viene a significar mamá a la que me gustaría cariñosamente achuchar.

Esta miss boreal se ha enfrentado a los corruptos de su partido (incluido el jefe) y a las petroleras. Sus compañeros de partido la detestan. Va a taladrar hasta el último rincón del planeta para que los buenos americanos llenen sus chevys con gasolina barata. «Perfora, nena, perfora», aclaman sus bases. Es una chica sencilla: nada más tomar posesión del cargo de gobernadora, vendió la avioneta de su antecesor en eBay. A pesar de portar la montura de gafas más horrorosa de la historia, sigue estando guapa. A pesar de haber parido en cinco ocasiones, sigue estando guapa. Su estofado de alce debe de ser delicioso. Se le acusa de fanática religiosa y de defender la enseñanza del creacionismo en las escuelas pero, francamente, no me parece un buen mensaje para los escolares decirles que están emparentados con los monos, es mejor que se tengan por imágenes de Dios –que es lo que la Publicidad graba a fuego en sus cabecitas y termina por funcionar más cabalmente–, al fin y al cabo el desaforado adolescente es imitativo y mitómano, no hay más que ver a esas chicas emulando a Lindsay, y es muy desalentador reconocerse como simio evolucionado. La han acusado de cortejar al lobby israelí, pero se ha sabido que su visita al Comité Americano Israelí de Asuntos Públicos fue para tranquilizarlos: en su iglesia evangélica de Alaska se atribuyeron los atentados del 11-S a un castigo de Dios contra los judíos. Sarah se mueve en la electricidad del creyente. Es posible que la derecha religiosa amenace a los osos polares, pero las hockey moms están más buenas que éstos.
Ella sabe que la milicia de ciudadanos armados nunca verá su libertad amenazada y obra en consecuencia. Un rifle es más fiable que las pulseras electrónicas que Esperanza Aguirre pone a los maltratadores. Aquí no hay nada que se le parezca, confórmense con Bibi Aido o Leire Pajín. Y no hablemos ya del PP, donde el único ideal es llenarse el bolsillo.

Teniendo en cuenta que McCain es un septuagenario, podría perfectamente darse el caso de que Palin fuera presidenta de los USA. Entonces sí que iba a temblar el misterio. Nos enfrentamos a una era de tinieblas y misticismo, la tiranía de los hombres malos amenaza el camino del hombre recto. Ella nos sacará de este Valle de Oscuridad, porque ella es la descubridora de los niños perdidos. Huele a libertad y a segunda enmienda, no se arredra ni ante la malvada Rusia. Nunca le arrebataréis su rifle. Hoy damos vivas a la Democracia. El coronel Custer volverá a hacer surf en la tabla del teniente Kilgore. Sí, ya sé que os parece horrible, pero me importa un bledo: Sarah Palin for president!