viernes, 25 de abril de 2008

Regurgitando como un volcán

Hola soy Millana, he escuchado el último disco de la Naranjo y esto tengo que contarlo. Primero quiero aclarar que a mí el histrionismo me gusta para mirar, rara vez para escuchar, pero el fenómeno de MN me tiene demenciada, boqueando, yo no entiendo nada, saca lo peor de mí, me hunde en los lodos más antiguos del folclor, con los tamtanes de Africa.
Gracias a ella y a mi pesar puedo comprender a las mariquitas andaluzas que se desgañitan con los ojos en blanco, llorando y gritando halagos obscenos a la Virgen del Rocío. Me hermano con ellos, comparto ese atavismo, me hago más humana, sí, más occidental.
Ahora bien, como esto excede a mi comprensión, voy a intentar analizarlo y en eso va a consistir este post, a ver si lo consigo. Acompañadme en mi viaje pero haceros cargo, porque estoy rastreando en lo peor de mi, he avisado, lidiad con ello.

No puedo decir que Mónica me guste porque consiste en otra cosa, ella me imanta, su sola presencia ampulosa y ultra loca, su gestualidad desatada y su intensidad pasada de rosca me fascina, es que al verla por la tele se me acelera el pulso y pierdo el norte.
Y tampoco sé si el disco me gusta o no, creo que es algo que está por encima del bien y del mal y sobrepasa por completo lo musical, no lo escucho como un conjunto de canciones sino como una performance u obra de teatro sonora, sí, un fascinante radiofolletín de imprevisible guión.
Este disco es en verdad un batiburrillo muy extremo que mezcla opereta con T.A.T.U, Marilyn Manson, música indutrial, heavy épico europeo de los ochenta, Rocío Jurado, Enya, Evanescence y el chill out de Chambao entre otras cosas. Y todo ampulosamente orquestado y sobreproducido.

Es difícil de creer, tú le dices esto a cualquiera y le parecerá un horror, e igual lo es, no te digo que no, pero es que es Mónica Naranjo, son sus aullidos sobrenaturales, su alma chiflada y megalomaníaca. Son sobretodo sus letras desatadas, grandilocuentes y al mismo tiempo tan básicas, tan bonitas que te llegan al corazón. Corazón entendido como víscera que chorrea sangre u otros fluidos humanos, porque ella ataca a lo más bajo, a lo animal, va directa a esos sentimientos grandes y sencillos, que mas que sentimientos son instintos: amor, dolor, deseo, libertad. Ya está, no hay más temas, para de contar.
En verdad que no hay artista en castellano que haya repetido más veces la palabra libertad en sus canciones, los fans lo saben, que las han contado.


En las entrevistas habla de sí misma con ceremonia, es plenamente consciente de que forma parte de esa raza antigua de diosas extremas de la canción, como Rocío Jurado y Raphael, esos que tienen las gónadas como bolas de discoteca y el mal gusto para decir que quieren morir en un escenario, dándolo todo, en plena vomitona de arte loco.
Podría seguir ahondando en el tema de la dualidad arte-locura pero paso, no puedo pensar ni analizar nada, soy todo sentimiento, Mónica está dentro de mí y es ella la que escribe este post.

Bien, cuando habla, su postura corporal es regia y majestuosa como la de una profesora de ballet clásico con su bastón, el cuello alzado, los hombros tirantes, las manos como palomas. Sus pómulos saben buscar la luz, si es cenital ella alza la barbilla y ladea la cara, es una profesional del artificio y del embrujo, discípula de Josef Von Sternberg y la Montiel, se las sabe todas.
Al hablar susurra, modula la voz y cambia a cada rato de entonación porque no quiere aburrir, está entrenada para fascinar. Ella sonríe con dulzura y lentamente, a veces se queda pensativa y pone cara de pensar y eso no es tan fácil, pero sabe hacerlo, no te la crees pero al mismo tiempo ves que lo hace mejor que nadie, que es lo fascinante.

Y como es una Grande y lo sabe, se vende como tal, en la web, su biografía se inicia con:
"Que es el amor sino esa fuerza ancestral que rompe todas las barreras de la lógica para salirse con la suya y morir en el intento."
Olé y olé, qué arte, así es ella, rompiendo las barreras de la lógica, siempre en éxtasis. O está gozando suspendida en el orgasmo o está sufriendo insoportablemente y a las puertas de la muerte, no hay término medio. Y nos lo cuenta con su retórica extrema y visceral, ella entiende la vida como el amor y el amor como desgarro, éxtasis de muerte, entrega y sangre.

Y todo esto de la forma más primaria, folclórica, lorquiana, gitana de verde luna, Palmar de Troya, María Felix abofeteando a un mariachi, La Macarena, Saturno merendando, la Pasión de Cristo, Maria Callas suicidándose por un armador, los ojiplatos de Gloria Swanson en El Crepúsculo de los Dioses, Juana de Arco hablando sola, el rimel corrido de Ana Magnani, Irene Papas pariendo, Barbarella... Perdonad la retahíla pero es que es todo esto y peor.
Mónica es el triunfo absoluto de la sobreactuación y de la catarsis en el escenario y en la música.


Por eso sólo ella es capaz de escribir Perra Enamorada, (canción de su anterior disco, Minage) que dice así:

"Por amor/ yo soy capaz/ de arrodillarme/ de pedir perdón/ de dar la vida/ pero, ¿quién me curará?/ ¿quién lamerá mi piel?/ ¿quién? / me abriré las venas/ se cerrará la tarde/ al ver tu corazón de yeso/ regado con mi sangre/ y abierto para darte así, sí, mi carne..."


Fíjate, se abrirá las venas y regará tu corazón con su sangre, toma poderío.

Otro de los signos por los que percibo que Mónica hoy está dentro de mí es que me siento ultrafeminizada, entendiendo por feminidad lo que entiende ella, algo opuesto a la intelectualidad. La mujer es una fuerza bruta de la naturaleza, una bestia del amor, un ser dador, un río insondable que se brinda a ti para que te atragantes y te mueras. Ella lo explica muy bien en Eva, canción de su ultimo disco:

Soy

carne de hombre y mujer,
diosa de amor y animal,
noche y esplendor de aurora.
Soy
leche del sueño de Adán,
vientre de sombra y de luz
y estoy esperándote.
Soy
Venus preñada de amor,
hembra de parto y dolor
y estoy esperándote.
Ven, mi niño, ven, (llueve y hace frío)
mira que en mis pechos no cabe más miel.
Aliméntate (bebe en este río)
nana que apaga tu sed
y me dejaré en una cuna
el corazón, el corazón.
Muérdeme el amor,
dame tu blancura de muslo
y tu olor.
Ven a recorrer
el hilo de sangre que riega El Edén,
sangre que riega El Edén.
Y penétrame de amor oscuro
el corazón, el corazón.

Uf, intensa ¿verdad? Si no menciona la sangre o la penetración no se queda tranquila.
Ahora bien, la feminidad como la entiende Mónica Naranjo es también como la entienden los travestis, algunos transexuales y los actores de kabuki, es decir, como una construcción alambicada, una bellísima ceremonia del té que recoge todos los tópicos, gestos y lugares comunes para llevarlos al extremo y así, mediante el artificio hecho arte, embellecer el mundo y volvernos locas.

Es esa feminidad con la que los hombres feminoides nos dan mil vueltas a las mujeres biológicas. Ahora se entiende porque se ha rumoreado tanto que Mónica es transexual, pero no, ella es sólo una mujer con pluma, una artista total. La Dietrich, de tan "femenina" y construida también parecía transexual y siempre ha sido inspiradora del transformismo y del arte marica de primera línea. Y en España no hay travestí ni maricón estándar que no imite o haya imitado alguna vez en su vida a la Naranjo, aunque sea borracho.
A muchas mujeres biológicas nos cuesta imitarla porque nos sentimos torpes, quizás avergonzadas y poca cosa ante tamaña hembra sobrenatural. Nos sentimos machos comparadas con ella y eso es muy incómodo.

Cuando se lleva algo al extremo se puede terminar convirtiendo en icono y al mismo tiempo en caricatura. Por eso Mónica Naranjo parece un dibujo animado, como Jessica Rabbit pero mejor, alza la ceja igual, sus caderas son altas, redondeadas y surgen con forma de corazón de su estrecha cintura de corpiño, luego están esas piernas, muy largas pero de buen gemelo y muslo fuerte. Y los pechos al vapor, antes se ponía unos escotes muy dramáticos que acariciaba con la mano crispada al cantar, se subía el canalillo hasta la barbilla, ahora se lo ha bajado un poco y se agradece. Me gusta más.
En su primera época jugaba a recordarnos a Cruella de Vil con el famoso tinte bicolor que le hizo Ruppert. Luego ha pasado por todas las malas de Disney, incluso por la sirenita. En este disco es una madrastra sexy, una bruja gótica y de buen ver.



Retomemos su biografía, más bien su hoja de prensa, que tiene joyas de retórica naranjera que no se pueden pasar por alto. Hay tanto culto flamenco a la personalidad y es tan naïf, que estoy convencida de que lo ha escrito ella:

"como animal salvaje, bella y bestia a la vez, sabe resguardarse en su guarida, su frondoso universo personal , y reaparece cuando todos creen que ya no volverá, armada de respeto hacia su público, regurgitando como un volcán, lava incandescente llena de bellas melodías, imparable."

Madre del amor hermoso y seguidamente la cosa se pone mística:

"Instintiva, sensitiva, intuitiva, poderosa, recibe también de las fuentes del mas allá, la fuerza y originalidad, única, irrepetible, que hace que se le ame o se le rechace, se la adore o se la ignore, pero nadie queda queda impasible, por eso , por su unicidad
, por ser irrepetible, este capricho de la naturaleza, esta "elegida", nos inquieta a tantos"

Y a tontos. Pero la cosa sigue y se convierte en mito, tragedia griega:

"Ella nunca morirá, ya es leyenda, maravillosa, valiente, honrada con sus instintos e ideales musicales, lejos de perseguir el éxito fácil, a la moda y pasajero, superviviente infatigable, guerrera incombustible, casi hasta la extenuación..."

Y todo así.



Atención a algunos títulos de las canciones de este disco: Amor y Posesión, Amor y Lujo, Revolución. No se puede más con ella. Aquí unos breves y muy ilustrativos extractos de las canciones citadas:

Amor y Posesión:
"Libre porque quiero/poderío, libertad./Libre de mi dueño /porque tengo dignidad."

Amor y Lujo:
"...cuerpos de gloria/grandes historias/queremos más, queremos más!"

Revolución:

"Revolución va contra todo el que condena mi conciencia y mi verdad /Revolución es una lucha sin fronteras por ganar mi libertad"

Y ya concluyo, a ver, ¿por qué me gusta así Mónica Naranjo?
Bien, yo creo que ella es en verdad una artista total y una artista muy española. Sus letras me recuerdan a un Lorca simplificado, un Lorca infantil, pero más en arrebato. Ella es el punto donde se enlaza el arte rococó con el rupestre, y eso siempre seduce.
Porque es tan absurda y tan sensible al mismo tiempo y ante ella me siento una urraca fascinada por el brillo y las cejas alzadas. Porque me encandila el artificio como prodigio de la voluntad, de la paciencia. Y me enternece y valoro el esfuerzo de buscar la belleza y construirla a tu manera si no le encuentras.
Por su imagen majestuosa que roza lo irreal y lo chabacano, la diosa griega y el drag queen, porque quiere ser sublime, da mucho juego y canta como nadie canta.
Y en España gusta el paroxismo, la copla, el flamenco, el drama, los puñalitos clavaitos en las sienes y las lágrimas de sangre, y ella es la única de esa pasta que tenemos por aquí. Hay que cuidarla para que nos dure mucho.



Una de mis favoritas de MN de todos los tiempos, en directo y lubricando.
Actuacion de MN en OT, con cambio de estilismo en el escenario, puro entertaiment.
Actuación de MN en Fama, con un estilismo maravillosísimo.
Una de las últimas entrevistas de la Diva.
Su página web, demencial.
El videoclip de Europa, también demencial.

miércoles, 16 de abril de 2008

Vestidos para la utopía

Hay un aspecto fascinante de las materializaciones utópicas y es la uniformidad, que traduce un proyecto histórico. La verdadera revolución silencia el yo, cuando no lo aplasta, borra las identidades y es antiindividual. Por otro lado, en una sociedad perfecta no habría lugar para la distinción, tan ligada a la división de clases. La conclusión de la historia trae consigo la abolición de la moda. Todo será igual en adelante, inamovible en términos históricos. Veblen ya observó que el atavío era el mejor indicador de la situación económica, y no alcanzar la norma fijada por el uso social es la mayor sensación de mezquindad. La ropa demuestra que se vive de acuerdo a los niveles acreditados de gasto y prestigio, y las modas predican la reputación de una prenda más que el servicio mecánico que puedan ofrecer. La ropa limpia nos pone a salvo de ser incluidos entre los que desempeñan tareas industriales. Vestir como ociosos para que nos cuenten entre ellos.

Siempre me ha gustado el mono de Rodchenko, diseñado por Varvara Stepanova. Presta un aire metálico y futurista a su portador, antisubjetivo, conciliando las facetas técnicas con el fragor industrial. Si la historia se entiende como el camino de la humanidad en pos de la sociedad perfecta tendremos que estar de acuerdo en que dichas condiciones de perfección abolirían los distingos vestuarios. Todo el mundo vestiría igual porque habrían dejado de existir las contiendas de clase. Mucho peor es la actual uniformización de conciencias de hoy y nadie se escandaliza por ello, antes bien las revistas de tendencias celebran las marcas normativas de la tribu, la presunta libertad personal expresada dentro de la masa anónima. Los complementos baratos de inditex alimentan un yo inofensivo.

No podía ser de otra forma que el experimento soviético se inspirara en la categoría prometeica del trabajador y en lo menestral como forma distintiva de la ropa por venir. Balizas y herramientas como cayados del profeta moderno. El proletkult instauró sus propias formas estéticas, malversadas más tarde en un clasicismo de circunstancias. Aquí, el look obrerista atrajo a los poetas de la derecha, que se adornaron de azul mahón, y los intelectuales de izquierda se embutieron en monos de miliciano, aunque un poco por estética y sin coraje verdadero, como toda devoción burguesa por lo revolucionario. Esta inspiración no estaba lejos de compartir las motivaciones del dandysmo, esa doliente resistencia más estoica que lánguida, con sus propias rigurosas gimnasias y que desconfía de lo que ha de venir desde una menguante frontera aristocrática. El prêt-à-porter ha erosionado la singularidad despreciativa de la sastrería opulenta, pero el uniforme menestral mira en cambio al futuro sin pesimismo.

Dicho futuro vestirá de uniforme y la ficción anticipatoria lo ha entendido bien, desde el correcto vestuario de ejecutivos en la distopía genética de Gattaca al futurista pijama de los varones sujetos a una temprana caducidad en La fuga de Logan. En repúblicas elegantes como la de Corea del Norte los hombres visten el dat gin yang bok, un austero traje abotonado hasta el cuello. La denuncia de estos regímenes también ha inspirado el vestuario de la ópera 1984 Lorin Maazel, basada en la obra homónima de Orwell, con el atrezzo de Winston Smith diseñado por Yasmina Giguère.

El mono de Rodchenko respondía al clima general de su época, con el culto a la máquina y el entusiasmo por las formas industriales, y daba primacía a las geometría sobre las formas corporales. El propio Léger rindió culto a la máquina y sus figuras humanas son una adición de formas geométricas. La moda constructivista, futurológica y tecnológica, hacía de los hombres figurines de un ballet maquínico. La utopía conllevaba el espectáculo de la coreografía de masas en sus urbes perfectas.
Hoy nada queda de los proyectos utópicos, y no digamos ya de la moda funcional para mayorías sino como look trillado para ciertos combos musicales techno. Para triturar mi idealismo, no han faltado amigas –las mujeres siempre tan prácticas–­ que me recordaran las dificultades que representa un mono a la hora de hacer pis. Pero ese mono, un hábito para la sobrehumanización, es súperelegante.

Tendríamos que estar de acuerdo con Jerry Seinfeld: «Si se piensa en la cantidad de tiempo que lleva elegir ropa, no cuesta mucho concluir que todos deberíamos vestirnos igual. Eso, en definitiva, es lo que va a suceder a la larga: fíjense que en todas las películas y programas de televisión que transcurren en el futuro, o en otro planeta, todos están vestidos igual. Calculo que en algún momento alguien deberá tomar la decisión: Bien, todos ustedes, de aquí en adelante: pantalones plateados y remera con escote en V gris, porque vamos a visitar otros planetas y queremos parecer un equipo».

lunes, 14 de abril de 2008

Boba y solemne

Hola soy Millana y un amigo me dijo que "el caso es que los moleskine molan si no fuera por lo mal que hablan de sus propietarios". ¿Y cómo y quienes son sus propietarios? ¿Qué coño ocurre con la dichosa libretita? ¡¿Y cómo se atreve a generalizar de esa manera?! ¿Generalizar no era de necios? Pero parece que no es el único, en internet encontré hasta una preciosa oda a las Mujeres Moleskine. Atiende:

"Las mujeres Moleskine son atemporales. No importa su edad. tienen el magnetismo de la languidez, la sonrisa breve y tímida: el lirismo otoñal de los anocheceres urbanos. Me enamoro siempre de mis clientas Moleskine, al menos mientras dura la venta. Las veo miopes y francas, decididas pero torpes, como necesitadas e un interlocutor que por supuesto ellas no saben que podría ser yo porque nunca me ven. Las mujeres Moleskine. Con vestimentas informales pero bien escogidas, con prendas de lana y rostros limpios y desnudos. A veces en bicicleta, a veces cruzando las calles que separan la ciudad de su relato. Carne de cañón. Carne limpia y deliciosa. Miradas que buscan no mirar aquello que da miedo ver. Y un Moleskine recién comprado donde atesorar el milagro de algo que se parezca a la felicidad. Quizás algún día conozcan el secreto de Moleskine. Llegado el momento, yo me brindo a desvelárselo".

¿Cual será ese secreto? Alguno tiene que haber porque aquí leo:

"Para mí una Moleskine es un estilo de comprender la literatura y ejercer la escritura. Puedes ver que es una simple libreta pero en su simpleza esta el recorrido de un mundo, de historias llenas de detalles y descripciones..."

Y tánto que debe tener algo, si no, no me explico esto:

"Moleskine is culture, travel, imagination, memory, personal identity. A Moleskine notebook becomes an integral part of one´s personaliy. It is a basic, compact and intelligent accessory. Symbolic and practical elements are combined in one story-telling object that releases energy and emotions collected over time".

Después del googleo concluyo en que Moleskine es un objeto de identificación y por ello reconforta, y mucho. Te hace formar parte de un club de talentos ilustres, compartes tu libretita de cantos redondeados con otros grandes, como bien se ha encargado la campaña de marketing en señalar pícaramente: otros prohombres se han adentrado en sus níveas páginas, han acariciado las tapas con las mismísimas yemas de los dedos de sus manos y han hecho ¡chas! con la gomita.
He aquí un Moleskine Boy que expresa brevemente su orgullo identificativo, su amor por la libreta y mas aún por la literatura: "Reconforta pensar que se comparten manías con otra gente: Bruce Chatwin, Hemingway, Carmen Rigalt...y Daurmith."

Es un marketing perfecto, una marca a la que aprecias y eres fiel porque te aporta ese plus que otras libretas similares o idénticas no puden otorgarte, pero ¿es verdad eso? Parece que no: "Es un exageración" reconoce Francesco Franceschi, jefe de marketing de la empresa que comercializa Moleskine. "Es marketing, no ciencia. No es la verdad absoluta."
Hemingway, Van Gogh, Matisse o Picasso como mucho usaron libretas de formato similar pero Moleskine solo existe desde 1996.
¡Y que importa eso, queremos soñar!

Porque con estos cuadernos tu escritura tiene packaging de perfume, el continente dota al contenido de mayor riqueza, y parece que en tu Moleskine recién comprada la obra ya existe, solo tienes que ir tapando con tinta los puntos precisos. Sera verdad que la cultura evoca cultura, ya que esto me ha hecho pensar en Gargallo, Chillida, Oteiza, esos escultores del vacío, pero al mismo tiempo me viene a la cabeza los tapetes de ganchillo que las abuelitas ponen a sus preciadas teles para engalanarlas.



Y asi el objeto se dota de un valor inefable, el objeto es solemne y te transfiere su solemnidad, en blogs pro-moleskines se habla de la emoción ante la primera página, de la reverencia, el temblor. Inicias la libreta con trazo inseguro porque quieres que la letra sea mas primorosa, en una Moleskine no puede haber borrones.
Y es por ello que escribes más lento, con más mesura y atención, con la puntita de la lengua sobre el labio superior. Es fácil imaginar a Hemingway escribiendo así en su cuadernito, de esa forma ¡¿cómo no vas a escribir mejor que en las libretas baratas?! Este era el gran misterio, así se desvela el secreto de la excelencia literaria.

"No lucha uno por llegar a ser profundo, verídico, útil o mejor. Se lucha por llegar a ser solemne." Francisco Umbral


Links interesantes:

martes, 8 de abril de 2008

Sin pene ni gloria

«Ella me habla de la dificultad que representa para una mujer que siempre ha sido heterosexual detectar la excitación en un cuerpo sin polla. Me dice:"¿Cómo estar segura que la otra persona te desea?". Yo nunca había pensado cómo una polla en erección facilita la descodificación del deseo. Una polla en erección parece decir: "Me pones, me empalmo, me corro".
Me habla de cómo estaba desconcertada la primera vez que hizo el amor con una mujer. Dice que ahora entiende mejor a los hombres, su fragilidad frente a un deseo que carece de signos anatómicos visibles, como si en los cuerpos sin polla eréctil existiera siempre la posibilidad de un fallo en la detección de la excitación, de una decepción última de los sentidos. Como si para los cuerpos desprovistos de polla eréctil existiera la posibilidad de disociar lenguaje y anatomía ("me gustas, me excitas, pero esa excitación solo la conozco yo, tú no sabrás nada, no podrás detectarla contra mi voluntad"). En los cuerpos sin polla eréctil existe un espacio poético, un territorio del sexo como saber internalizado.
Curiosamente, los patriarcas de la heterofilosofía como Nietzsche u Otto Weininger habrían pensado que ese territorio propio de la feminidad era el espacio en el que puede instalarse el no-saber, el simulacro y la mentira.
Yo creo que sería mas apropiado hablar de hiper-conciencia, de saber que tiene el poder de decidir si quiere o no exteriorizarse a través de una representación. Ese conocimiento del deseo antes de que pueda ser detectado como erección abre la posibilidad al sexo como ficción, como virtualidad. En la sexualidad lesbiana los signos de la excitación se leen sobre una cartografía anatómica expandida: la mirada, el movimiento de las manos, la precisión del tacto, el grado de apertura de la boca, la cantidad de sudor o de flujo.
Recuerdo que la primera vez que folle con un tío su polla me pareció un objeto secundario de motricidad involuntaria, cuyo funcionamiento no podía ser un indicador fiable del deseo o de la excitación. Al contrario. Me parecía como si estuviera frente a un significante impostor, frente a un resto biopolítico ancestral cuya presencia era capaz de eclipsar el lugar del que emerge en realidad el deseo.»

Beatriz Preciado «Testo Yonqui» Pag 167

¿Que opinan ustedes? ¿La excitación es tan dificil de detectar en los cuerpos sin polla? ¿Es el pene un significante impostor?



Links: Videos de Beatriz Preciado.

miércoles, 2 de abril de 2008

Freud explicado a los niños

Hoy vamos a hacernos eco de uno de los inofensivos escándalos con que los mass media entretienen al populacho mientras todo se viene abajo. Menuda zapatiesta se ha organizado en Inglaterra con los peculiares gozos de Max Mosley, presidente de la Federación Internacional de Automovilismo. Un tabloide británico descubrió que Mosley, de 67 años, participó en una orgía sadomasoquista con señoritas (hookers!) con atrezzo nazi. El anciano obedece escrupulosamente los pedidos y acepta con gusto las fuertes nalgadas que le propinan las chicas con un látigo. Hay que mencionar el alto nivel cultural de las señoritas, que hasta se permiten el alarde de hablar en alemán durante la performance. El bueno de Mosley festeja con un reglamentario té inglés la sesión disciplinaria junto a sus captoras.



Hace un tiempo el Archivo Nacional Británico publicó las fotografías de unos niños que estuvieron en la cárcel de Wandsworth, durante la época de la Inglaterra victoriana, con sus respectivos historiales delictivos, descripciones y fotografías. El sistema penal deparaba a los niños duros castigos físicos, como diez azotes con una rama de abedul y cuatro días de trabajos forzados (pena impuesta a un crío de 13 años por haber robado unos higos). El gusto por la flagelación se extendió de los hogares aristocráticos y de clase alta a los internados privados, y de ahí a las instituciones penales, con el resultado de que se predispuso masivamente a millones de varones ingleses a desarrollar una afición por el BDSM en la edad adulta. Hay que decir que a las niñas no se las azotaba en ningún caso. Los francesitos deslenguados dieron el nombre de “vicio inglés” a esta forma de disfrute. Menos mal que la sensibilidad progresista Tony Blair hizo prohibir el castigo físico en las escuelas británicas, poniendo fin a un súpersincero vínculo de siglos entre spankees y spankers.

Siempre se ha asociado el sadomasoquismo a elites culturales y económicas, prácticas que se desmarcan de la gimnasia plebeya del metesaca. Es una forma de desmarcarse, una ostentación orgullosa y de clase. Lo otro, lo normal, queda para el vulgo. Entre la escolarización de gónada rancia y el elitismo parece que los árboles no nos dejan ver el bosque. Porque todo el outfit pardo y la pobreza de escenarios no encubre sino un apetito hortera y un mal gusto terrorífico, algo digno de la peor filmografía de sexploitation nazi. Ya me dirán cómo compaginar status con esta horterada. La sexualidad morbosa es enemiga de las mazmorras alquiladas por horas.

Lo gracioso del asunto es que Mosley es hijo de Sir Oswald Mosley, el creador de la Unión Británica de Fascistas y amigo personal de Hitler, amante de los uniformes, de las camisas negras y del reventamiento de huelgas obreras. Y eso que el chico, de buena familia, ¡venía del laborismo! (Hay que decir que la bandera de su partido es muy chula y que sería una pasada poder exhibirla como parche en los blue jeans, pero a ver quién es el guapo que se pasea con ella por la calle y sale bien librado del azote antifa, sólo los rockers han conseguido ir por ahí con la bandera sudista gracias a años de dureza callejera y tupés de cemento). Podríamos ensayar un puñado de lacanismos y doctos apuntes froidianos, pero en MILDRED odiamos la pedagogía. El peterpanismo también puede colarse en tu alcoba y anidar en la entrepierna. Siempre se añora ser niño e irresponsable y recibir un azote por alguna simpática trastada. La disciplina laboral es aún peor.


Claro que nos emociona el salvajismo de la prensa británica para con la turbiedad de sus prohombres, atizando por igual a la familia real y a los millonarios. Hasta el príncipe Harry fue expuesto a la mirada pública como un borrachuzo fiestero adornado con la esvástica, altercado bien inocente si recordamos el origen alemán de la dinastía Windsor o las simpatías nacionalsocialistas de Eduardo VIII, duque de Windsor, que con tanto ahínco trabajó por lograr una paz con los nazis durante la Segunda Guerra mundial. El idilio del gusto inglés con las formas del fascismo alemán es viejo. ¿Es posible imaginar estas desnudas denuncias en un país como España, habituado a bajar la cabeza ante el poder de esta democracia oligárquica?

Vamos a ver si Mosley es destituido del cargo, hace bastante tiempo que el nombre de Alejandro Agag –que se ha forrado con los derechos para televisión de las carreras de Fórmula 1– viene sonando como futuro sucesor. Sería un gustazo que el yerno de un demócrata sustituyera al hijo de un fascista... lol